martes, 25 julio 2017
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Cardiff: Cuando el fútbol marca el destino
El castillo de Cardiff impresiona por su imponente estructura
El castillo de Cardiff impresiona por su imponente estructura

Desde que se conociera que sería la sede de la final de Champions League, todas las miradas se centraron en Cardiff –la ciudad más pequeña que ha organizado una final de Champions League y cuna del jugador del Real Madrid Gareth Bale– que bien merece una visita.

Más que conocida es la imagen del Millennium Stadium, el estadio de fútbol de Cardiff que acogió el gran partido. Gracias a su espectacular diseño, ya es una de las estampas más icónicas de la ciudad, fiel reflejo de la renovación de una urbe que ha sabido reinventarse a sí misma, pero sin perder la autenticidad. Sin embargo, lo cierto es que Cardiff es mucho más que su abrumador estadio.

► Un castillo fortaleza

La primera sensación que invade al viajero es la de haber llegado a un lugar moderno, joven y atrevido, aderezado con unos anfitriones que se caracterizan por su temperamento afable y hospitalario. Caminar sin prisas por el centro de Cardiff es la mejor manera para conocer la esencia de este destino como es debido. Largas calles peatonales y un tráfico poco denso invitan a ello. Así es como el visitante se topa, muy cerca del estadio, con el otro mítico icono: el castillo de Cardiff, situado también en el centro de la capital. Este histórico monumento ha sido sometido a numerosas reformas a lo largo de toda su historia, hasta ser una auténtica fortaleza romana en la actualidad. De cerca, deslumbra, no en vano se trata de un impresionante castillo normando, aunque también es un elegante palacio gótico victoriano. Construido a finales del siglo XI sobre un promontorio donde se asentaba un castro romano desde el año 55 después de Cristo, ahora alberga numerosos eventos.

Además del estadio del fútbol, la otra gran muestra del viraje hacia el futuro que hizo Cardiff hace años es el Centro del Milenio de Gales, una obra maestra arquitectónica que cariñosamente se conoce como «el armadillo». Diseñado por Jonathan Adams, utilizó para su construcción materias primas típicas galesas como la pizarra y el bronce, entre otras. Se trata del hogar de la Welsh National Opera y de la BBC Orquesta Nacional de Gales, aunque también acoge musicales, comedias, exhibiciones de arte y burbujea con la energía, especialmente durante las vacaciones escolares. Su visita es obligada.

► Una animada bahía

La ruta debe continuar por la denominada Bute Street para llegar hasta la bahía de Cardiff, un espacio natural que ha pasado de ser la triste marisma de aguas turbias de antaño a convertirse en una de las zonas más apreciadas por los galeses para disfrutar del tiempo al aire libre. «Cardiff es una de las nueve ciudades de Gran Bretaña que ofrece más espacios verdes por persona, y un reflejo de ello es el Bute Park, con más de 56 hectáreas y 2.000 especies de árboles», confirman desde la Oficina de Turismo de Cardiff, donde recuerdan que «sin duda, uno de los reclamos turísticos más transitados será la bahía de la ciudad, con el plus de poder visitar la isla de Flat Holm a través del servicio de ferry que se ofrece».

Precisamente en la Bahía, rodeados de tiendas, restaurantes y bares, hay algunas citas obligadas para el viajero. Es el caso, por ejemplo, del Centro de Visitantes Cardiff Bay, más conocido como «the tube» por su forma de cilindro de acero. Este es el lugar ideal para encontrar toda la información sobre la bahía, mientras se disfruta de unas maravillosas vistas panorámicas. La otra cita es el Pierhead Building, una de las pocas obras decimonónicas que sobreviven en la zona y que llaman la atención por el intenso color rojo de sus ladrillos.

► Meca del impresionismo

La cultura tampoco se escapa en Cardiff, por eso merece la pena adentrarse en el National Museum, que alberga la mayor colección de pintura impresionista fuera de París. Cezanne se sienta junto a Renoir y Rodin, enfrente de Monet y junto a Pizarro. La oportunidad de observar a tanto genio junto es impagable. Y de entre todos ellos, resulta obligado buscar en las paredes del museo la obra «Lluvia en Amberes», de Van Gogh, pintado semanas antes de su suicidio. La entrada a este fantástico museo es gratuita, por lo que no hay excusas para saltarse la visita.

El viajero puede sentir en primera persona la cara más popular de la ciudad si se cuela en el mercado de Cardiff, una impresionante estructura al estilo victoriano que ofrece una experiencia de compras única en el corazón de una urbe moderna y bulliciosa. Ha ocupado el mismo lugar desde hace cien años y aunque ya no se encuentra a los animales y al ganado atado fuera de sus puertas, algunas de las características antiguas permanecen intactas, lo que mantiene su encanto.

Para sacar todo el jugo a la ciudad, resulta muy recomendable optar por la tarjeta turística de Cardiff, que permite acceder a ofertas y descuentos en una amplia gama de negocios en los alrededores de la ciudad, incluyendo cafeterías, restaurantes, atracciones, actividades y excursiones. La tarjeta puede comprarse en el centro de información turística en el Wales Millennium Centre y cuesta cuatro libras. Más información en www.visitwales.com.

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