Sociedad

Adamuz, un pueblo marcado por una tragedia que nunca olvidará

"Ojalá se nos conociera por nuestro aceite y no por este accidente"

ADAMUZ (CÓRDOBA) 18/02/2026.- Panoramica del pueblo de Adamuz .Cuando se cumple un mes del trágico accidente ferroviario en Adamuz (Córdoba) que causó la muerte de 46 personas, esta pequeña localidad olivarera de poco más de 4.000 habitantes trata de recuperar la normalidad pero siendo conscientes que ya están en las páginas negras de la historia de España y que la pesadilla vivida será casi imposible de olvidar. EFE/Salas
Adamuz (Córdoba) trata de recuperar la normalidad pero siendo conscientes que ya están en las páginas negras de la historia de España SalasAgencia EFE

Durante la noche del pasado 18 de enero todo cambió para el pequeño pueblo de Adamuz (Córdoba), un municipio olivarero de poco más de 4.000 habitantes que se convirtió en protagonista involuntario de una de las mayores tragedias ferroviarias de la historia de España que se ha cobrado 46 muertos y centenares de heridos, un día de pesadilla que nunca podrán olvidar.

Un mes después del suceso, Adamuz trata de recuperar una aparente normalidad que les devuelva a la tranquilidad del día a día, a las rutinas de unas vidas golpeadas por la tragedia ajena pero que vivieron como propia. Y es que, desgraciademente, este pueblo cordobés siempre estará ligado a las páginas negras del país, algo que sus habitantes asumen con resignación.

"Ojalá se nos conociera por nuestro aceite y no por este accidente", afirma a EFE resignado Ángel María Montero, propietario del mesón de Los Monteros que en la noche del suceso no paró de servir bocadillos a todos los heridos, familiares y voluntarios que necesitaban llevarse algo a la boca para soportar las horas de incertidumbre que se cernían ante el incesante goteo de fallecidos que se iban conociendo poco a poco.

Ahora "la cosa parece más tranquila, pero esto es difícil". Las conversaciones cada día en el mesón entre café y tostadas giran en asuntos banales, pero "nunca se olvida lo que pasó". "Parece con esto de las lluvias la gente está hablando de otras cosas", señala Montero, aunque la presencia diaria de los técnicos que trabajan en la recuperación de las vías les devuelve a la cruda realidad.

Heridas que tardarán en cicatrizar

"La verdad que eso no se olvida. Cómo olvidarse de esos familiares rotos, y luego la gente que está en el mantenimiento en las vías, que están preocupados y vienen a desayunar y a comer y los ves y están fatal", resalta Montero.

Y mientras se sirve el aceite de las tostadas reitera que "esto deberían acordarse" cuando se escuche el nombre de Adamuz, de la "solidaridad" de un pueblo que se "unió" para ayudar al ajeno pero cuyas heridas por lo ocurrido tardarán en cicatrizar, sobre todo para aquellos vecinos que estuvieron en primera línea ayudando en el rescate de los heridos.

Es el caso de Gonzalo Sánchez, vendedor de la ONCE que con su quad rescató a todos los que pudo y al que la voz se le quiebra poco a poco al rememorar a EFE esos días de "pesadilla" que serán difícil de olvidar.

Un mes después, la sensación diaria de Gonzalo es la de estar "con los sentimientos a flor de piel" y cuando sale el tema "pues siempre te arranca esa gotita de lágrimas", aunque reconoce que para él "es bueno siempre hablar" para poder "seguir adelante".

Aunque los servicios psicológicos están presentes en el pueblo para atender a los vecinos en todo lo que necesiten Gonzalo todavía no se ha animado a verlos. "Yo no he ido todavía porque hay algo que me lo impide. Tendré que ir y tendré que reventar por algún lado. Hay mucha gente está yendo porque hace falta, y más que tendremos que ir, porque en principio lo que te dicen es que lo hables siempre".

Noches terribles de pesadillas

Su expresión corporal denota intranquilidad, nerviosismo y, aunque ha sido una de las caras visibles de la solidaridad del pueblo en los medios de comunicación, se indigna con "noticias falsas e injustas" que han circulado en algunos momentos.

"Ha habido medios de comunicación que han dicho que hubo pillaje y robos en el día siguiente al accidente y eso es mentira. Nos han echado una piedrecita en el camino muy fea después de que nos hemos dejado el cuerpo y el alma, la vida allí, para ayudar en too de lo que hemos podido", afirma visiblemente molesto.

Pero Gonzalo esboza una leve sonrisa de alivio cuando recuerda a toda la gente que pudo salvar con su quad y los heridos y sus familiares a los que ha podido ver en este mes. "Eso es lo que te permite estar bien, esa sensación de alivio o bienestar por una cosa bien hecha, que se hace sin pensar y que la verdad en el fondo es gratificante".

Se trata de buscar algo de luz ante unos momentos que son complicados. "Las noches son terribles porque no duermo por las pesadillas. Esta noche, por ejemplo, he tenido otra pesadilla de las grandes. Me he despertado sudando y la verdad se pasa muy mal, muy mal. Y habrá que ir al psicólogo más tarde o más temprano".

Su malestar se comprueba con lo ocurrido con su quad, que permitió trasladar a multitud de heridos hasta un lugar seguro". "Lo fregué hace unos días. Lo limpié para quitarle la sangre que aún tenía ya que no me apetecía ni cogerlo. Lo he sacado un par de veces pero no me atrevía a limpiarlo ni nada. El quad se portó y muchos me dijero que gracias a el se pudieron salvar vidas, y con eso me quedo".

Pero el "héroe verdadero es Adamuz, ni Gonzalo, ni Pedro, ni Juan, ni nadie, es Adamuz", subraya antes de señalar que una eventual Medalla de Oro de Andalucía "sería lo justo", lo mínimo que un pueblo podría recibir para tratar de mitigar el dolor oculto y persistente ante una tragedia que nunca podrán olvidar.