La exposición prenatal a contaminantes afecta al desarrollo genital del niño

Un estudio alerta de que puede causar alteraciones del tracto reproductivo con importantes consecuencias en la madurez

La exposición a contaminantes orgánicos persistentes durante el embarazo, aunque sea a niveles bajos, puede afectar al desarrollo genital de los niños y ocasionar alteraciones del tracto reproductivo con importantes consecuencias en la madurez.

Investigadores del Centro de Investigación Biomédica en Red de Epidemiología y Salud Pública (CIBERESP) del Instituto de Salud Carlos III de Madrid han demostrado ahora que la exposición ambiental a ese tipo de contaminantes, como plaguicidas o retardantes del fuego, afecta al desarrollo genital de los niños, ha informado este martes el centro, informa Efe.

Aunque la fabricación de esos contaminantes está en la actualidad severamente restringida o prohibida, todavía persisten en el medio ambiente, y diversos estudios han asociado la exposición durante el embarazo con distintos efectos adversos en el desarrollo y la salud de los niños.

Los contaminantes orgánicos persistentes (COP) son compuestos ambientales tóxicos que se han utilizado extensamente, como los plaguicidas o los retardantes del fuego.

La investigación, cuyos resultados ha publicado la revista Hormone Research in Paedriatics, ha sido liderada por Adonina Tardón, de la Universidad de Oviedo, y ha concluido que la exposición prenatal a esos compuestos orgánicos está asociada a algunas alteraciones, como una distancia anogenital más corta, lo que puede tener importantes consecuencias en la madurez.

El estudio se enmarca en el proyecto INMA (Infancia y Medio Ambiente), que tiene como objetivo el estudio del papel de los contaminantes ambientales más importantes en el aire, el agua y en la dieta durante el embarazo y el inicio de la vida, y sus efectos en el crecimiento y desarrollo infantil.

Estos contaminantes orgánicos persistentes que se han utilizado durante décadas (como el pesticida DDT o algunos retardantes del fuego), contaminan el agua, el suelo y los alimentos, y actúan como «disruptores endocrinos» ya que alteran las funciones del sistema endocrino provocando efectos adversos para la salud, han explicado los investigadores en una nota de prensa.

Estos compuestos ejercen sus efectos activando y modulando los receptores de estrógenos ubicados en las gónadas masculinas y femeninas, lo que afecta al funcionamiento óptimo de los genitales femeninos y masculinos, que requiere un equilibrio entre los andrógenos y los estrógenos, han precisado.

Para el estudio se recogieron muestras de sangre de 355 mujeres durante el embarazo y se siguió la evolución de 43 bebés en Asturias.

Los resultados proporcionaron evidencias de que la exposición prenatal a estos compuestos orgánicos persistentes puede estar asociada a una distancia anogenital más corta.

En concreto se encontró una asociación negativa entre la distancia anogenital y la exposición a este tipo de compuestos en los varones, y no se confirmó sin embargo ninguna relación notable entre la exposición a esos contaminantes y alteraciones en las niñas. EFE