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Los presupuestos que Sanidad necesita

No parece que con las cuentas planteadas sea factible impulsar medidas para atraer y retener talento clínico

La ministra de Sanidad, Consumo y Bienestar Social, María Luisa Carcedo
La ministra de Sanidad, Consumo y Bienestar Social, María Luisa Carcedolarazon

No parece que con las cuentas planteadas sea factible impulsar medidas para atraer y retener talento clínico

Los Presupuestos Generales del Estado propuestos por el Gobierno para 2019 suponen una mejora generalizada en materia de Sanidad con respecto a las cuentas de 2018. Aunque en distinta proporción, suben las dotaciones para donación y trasplante de órganos, salud pública, ordenación profesional, prestaciones en salud... y es algo que siempre debe aplaudirse.

No obstante, no todo son luces. También hay sombras, como la que supone el mantenimiento en cantidad y carácter extrapresupuestario del Fondo de Cohesión a pesar de las críticas vertidas sobre esta cuestión cuando el Ejecutivo era otro. Además, lo que más preocupa, junto con las dudas arrojadas desde Bruselas sobre la fiabilidad de las cuentas, es la ausencia de medidas con las que dar solución a las necesidades más acuciantes del Sistema Nacional de Salud (SNS). Me refiero en primer término a la financiación, pues más allá de los incrementos reseñados, el Ejecutivo ya ha dejado claro que no impulsará el nuevo modelo que se necesita para garantizar la sostenibilidad del sistema, así como su calidad, cohesión y equidad.

Me refiero también a las carencias en el ámbito profesional, pues no parece que con las cuentas planteadas sea factible impulsar medidas para atraer y retener talento clínico, docente e investigador con mayores retribuciones, estabilidad laboral, movilidad... Y me refiero en último lugar al desarrollo de medidas como la coordinación sociosanitaria, la humanización y personalización de la asistencia, la renovación del equipamiento tecnológico... que el anterior Ejecutivo inició, así como otras áreas (listas de espera, digitalización...) cuyo progreso requiere inversiones especiales.

Sin llegar a hacer mías las críticas realizadas por algunas profesiones (presupuestos «precarios», «cicateros», «frustrantes»...), no puedo hacer otra cosa sino encomendarme a la fase parlamentaria de debate y enmiendas para que el SNS cuente en 2019 con el presupuesto que realmente necesita.