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Lo último en mamografías: llegar a tiempo contra el cáncer de mama es vital

Una de cada ocho mujeres españolas presenta riesgo de padecer cáncer de mama a lo largo de su vida. Sólo en España, se diagnosticaron 32.825 nuevos casos en 2018 (unos dos millones en todo el mundo); lo que representa algo más del 30% de todos los tumores del sexo femenino en nuestro país, según datos de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC).

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El cáncer de mama representa el tumor más frecuente en la población femenina y, aunque las tasas de esta neoplasia son más altas en los países desarrollados, están aumentando en casi todas las regiones del mundo. De hecho, constituye la causa más frecuente de muerte por cáncer en 11 regiones del mundo, así como la primera causa de muerte por cáncer entre las mujeres, según la AECC.

Además, apunta que la tasa de mortalidad por cáncer de mama en España es de las más bajas y, en 2018, se produjeron unos 28 fallecimientos por cada 100.000 habitantes. Eso sí, no hay que olvidar que en España el cáncer de mama supone la primera causa de mortalidad por cáncer en mujeres.

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“Mientras que el número de casos y las tasas de incidencia aumentan lentamente, el número de muertes está estabilizado en nuestro país, y las tasas de mortalidad descienden debido, sobre todo, a un mejor resultado de los tratamientos y a la detección precoz de esta neoplasia”, celebra la Asociación Española Contra el Cáncer.

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Desde la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO) resaltan también que el pronóstico y las probabilidades de curación guardan relación con lo precoz que resulte su diagnóstico, “por lo que resulta esencial el eficaz uso de técnicas diagnósticas para detectarlo cuanto antes, capitaneadas por la mamografía”.

En concreto, esta prueba puede emplearse en mujeres que no tienen ningún síntoma mamario, como medio de cribado del cáncer de mama, o bien en mujeres que presentan síntomas como dolor, bultos o secreción por el pezón, para detectar y diagnosticar enfermedades mamarias. Se emplean rayos X, como lo hacen las radiografías convencionales.

En concreto, la SEGO explica que los controles periódicos en mujeres sin un riesgo específico para el cáncer de mama suelen comenzar a la edad en la que resulta más frecuente esta patología, a partir de los 45-50 años, y se mantienen hasta edades avanzadas. “El beneficio es claro: un diagnóstico precoz tiene una alta probabilidad de curación y permite la utilización de tratamientos menos agresivos como la cirugía conservadora de la mama, en la que se extirpa la zona tumoral rodeada de un margen de tejido sano, conservando el ersto de la mama”, añade.

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El creador de la Unidad de Radiología de Mama del Hospital La Luz de Madrid, el doctor José Luis Pérez Aranda, recuerda aquí que la única preparación que precisa esta prueba diagnóstica es no utilizar desodorante, talco en polvo, o lociones en las axilas o en las mamas el día del examen, ya que se puede alterar la imagen obtenida.

Estas pruebas se realizan en los ‘mamógrafos’, con el torso descubierto. La mama se coloca en una superficie especial y después será comprimida de manera gradual para realizar su estudio. Esta presión resulta molesta en muchos casos.

LO ÚLTIMO EN MAMOGRAFÍAS: LA MAMOGRAFÍA EN 3D

Mientras, la directora de la Unidad Radiológica de Patología Mamaria del Hospital La Luz de Madrid, la doctora Silvia Pérez Rodrigo, subraya que el avance de la medicina está permitiendo mejorar notablemente la detección y el diagnóstico de cánceres de mama de forma precoz, evitando así que se extienda a otras partes del cuerpo (metástasis), con un mejor pronóstico, y haciendo posible un tratamiento menos agresivo.

“Hoy en día, en tan sólo 3 segundos hay máquinas con las que se es capaz de obtener cada una de las proyecciones (imágenes en corte), y con ello disminuimos la posibilidad de movimiento de la paciente, por tanto, la necesidad de repetir la prueba cuando la paciente se mueve”, afirma por su parte el doctor Pérez Aranda.

Ambos especialistas trabajan con lo último en las mamografías, la mamografía en 3D que, según un estudio presentado en la reunión anual de la Sociedad de Radiología de Norteamérica, la mamografía tridimensional detecta más casos de cáncer de mama.

“Otra de las ventajas de las mamografías en 3D frente a las convencionales es que se logran imágenes de alta calidad, con una menor dosis de radiación, y con un mayor confort para las pacientes, porque se produce una menor compresión sobre la mama para la obtención de las imágenes”, sostiene la experta.

Concretamente, el servicio de Radiodiagnóstico del Hospital La Luz de Madrid acaba de incorporar un nuevo mamógrafo tridimensional (tomosíntesis digital 3D), que permite localizar e identificar con mucha más precisión las lesiones en la mama. “En casos de lesiones benignas nos permite dar un diagnóstico de benignidad con mayor seguridad, disminuyendo con ello la tasa de ‘rellamadas’, es decir, la necesidad de realizar otras pruebas complementarias como pueden ser compresiones localizadas, ecografía, RM mamaria y en muchos casos biopsias, en lesiones que finalmente son benignas”, celebra la especialista.

Además, sostiene que este tipo de aparatos de estudio avanzado son de especial utilidad en los casos de pacientes con mamas densas, uno de los grandes desafíos en este campo, ya que en este tipo de mamas las lesiones pueden pasar desapercibidas, o quedar ocultas, o enmascaradas en el tejido mamario de la paciente, teniendo éstas mayor riesgo de padecer cáncer y de ser diagnosticado más tarde.