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Patrimonio

La "bella portada de encendida encarnadura" que deslumbró a Unamuno

Es una verdadera sorpresa por su magnitud y belleza escultural que dejó fascinado al escritor, profesor y rector de la Usal

Iglesia románica de San Juan Bautista de Moarves de Ojeda (Palencia) BrágimoIcal

La provincia de Palencia es una de las cunas del Románico, entre otras cosas porque atesora el mayor número de monumentos románicos de toda Europa, como la espectacular Iglesia de San Martín de Tous del municipio de Frómista, paso obligado para el peregrino en su camino hacia Santiago de Compostela para abrazar al Santo, declarada Bien de Interés Cultural (BIC) o el imponente Monasterio de San Zoilo, también BIC y del siglo X.

El templo románico dedicado a Santa María de las Victorias y del Camino, también en Carrión de los Condes y Bien de Interés Cultural BIC, en el que sobresale su bella portada con la Adoración de los Reyes Magos; los monasterios de Santa María la Real en Aguilar de Campoo, de Santa Eufemia de Cozuelos en Olmos de Ojeda y de San Andrés de Arroyo en Santibáñez de Ecla; las iglesias de San Salvador en San Salvador de Cantamuda; Santa Marina, en Villanueva de la Torre; San Cornelio y San Cipriano, en Revilla de Santullán; y las ermitas de Santa Cecilia, en Vallespinoso de Aguilar, y San Pelayo, en Perazancas de Ojeda, son otros ejemplos de templos románicos en tierras palentinas, todos ellos ubicados en pequeños pueblos que no dejan indiferente a nadie.

Y asi hasta más de doscientos ejemplos de templos románicos dispersos por todo el medio rural de la provincia de Palencia.

Pero en estas líneas de LA RAZÓN queremos acercar una joya románica menos conocida quizás para el gran público pero no menos espectacular, y además con repercusión literaria.

Se ubica en el pequeño municipio palentino de Moarves de Ojeda, en la histórica comarca de La Ojeda, a caballo entre las comarcas de Tierras de Campos, al sur, y la Montaña Palentina al norte. Un territorio regado y bañado por los ríos Burejo y Tarabás, cuyas aguas conducen hacia la protagonista de la información: la iglesia de San Juan Bautista.

Un templo declarado Monumento Histórico Artístico en 1931 que es una verdadera sorpresa por su magnitud y belleza escultural, en la que sobresale su extraordinario pórtico románico, armoniosamente labrado, con su friso y su magnífico Pantocrátor en el centro con los imposibles pliegues de su manto, y flanqueado por dos grupos de seis apóstoles bajo arcos pentalobulados y separados entre si por columnitas y capiteles realizados con todo detalle.

Una escultura de Cristo en la que le ve bendiciendo con la mano derecha -a la que falta el pulgar- mientras que con la mano izquierda sujeta con fuerza y vigorosidad los Evangelios apoyados en su rodilla.

Destacan también los cuatro Tetramorfos de gran tamaño que están a su alrededor (un león, un toro, un águila y un ángel). Una representación que en la tradición cristiana, según el profeta Ezequiel, hace referencia a cuatro criaturas con cara humana y apariencia animal., aunque en el Medievo se asocian a los cuatro evangelistas, representados alrededor de Cristo.

El lado de la portada de la izquierda, según se mira de frente, muestra los capiteles con mayor iconografia protagonizados por una serie de músicos a cuyo ritmo bailan contorsionando dos mujeres, pero también por dos hombres luchando contra un león, en el que uno de ellos, a horcajadas, lo desquijara, y, el otro, introduce uno de sus brazos en las fauces al tiempo que le clava una lanza en el pecho.

Al otro lado se alternan algunos capiteles historiados con otros de decoración vegetal, si bien conviven dos personajes con lanzas y escudos que alancean a un león. Al extremo, otras dos personas emparejadas completan con genial simetría el nicio del ciclo de la otra parte, la siniestra, de esta portada románica

La eterna lucha entre el bien y el mal también está representada en este pórtico inigualable. En concreto, bajo el friso, donde destacan dos ménsulas decoradas (pequeños salientes que sirven de soporte para algún otro elemento) que contribuyen a sustentarlo. Una de ellas representa la lucha de un caballero con cota de malla contra monstruo serpentiforme y, al otro lado, sobresale un peculiar personaje con orejas de asno eque contemplao todo lo que le rodea.

Una joya románica de la que el universal escritor y profesor, además de rector de la Usal, Miguel de Unamuno, quedó prendado y así dejó constancia de ello en uno de sus textos para la posterioridad cuando lo definió como la Encendida Encarnadura, haciendo suya una expresión que originalmente era Rubén Darío.

Para Unamuno, la piedra no era algo inerte, sino que tenía "vida". Al llamarla "encendida encarnadura", humanizaba el monumento, sugiriendo que la fe y la historia habían dotado a la roca de una vitalidad casi biológica, reflejando ese "anhelo de eternidad" que tanto le obsesionaba. Esta expresión dejó de ser un erotismo carnal para convertirse en una metáfora arquitectónic. Y es que al contemplar el friso y la portada de la iglesia, Unamuno quedó fascinado por el color rojizo y cálido de la piedra arenisca bajo el sol de Castilla.

En su obra Paisajes del alma (1934), donde recopila treinta y cuatro artículos escritos en su mayoría con posterioridad a 1922 donde habla sobre entornos geográficos y ciudades como Pompeya, el Bilbao de su niñez y mocedad, las Canarias de su destierro bajo Primo de Rivera, o los paisajes de Castilla, escribió lo siguiente:

“Una bella portada de encendida encarnadura, de piedra, donde Cristo rodeado de los cuatro animales simbólicos de la Esfinge y en medio de la docena de apóstoles. Debajo, el arco ajedrezado de la puerta. Y arriba, en la torre, la cigüeña ha fabricado un nido en copa de leña, obra de arquitectos también. Le lanza a uno ese nombre, Moarves, a soñar en unos presuntos mozárabes que, al amparo del Cristo de la puerta, se acogieron, merced a la reconquista románica y visigótica, al redel de la raza".

Además del pórtico románico la Iglesia de San Juan Bautista de Moarves de Ojeda tiene más tesoros escondidos en su interior, como un arco triunfal flanqueado por dos columnillas y en el que se presumen unos capiteles sencillos y de construcción algo más tardía.

Pila bautismal en el interior de la iglesia de San Jauan Bautista de Moarves de Ojeda (Palencia)Palencia TurismoLa Razón

Pero, sobre todo, su pila bautismal de perfil troncocónico, en la que se repiten escenas vistas antes en el pórtico, aunque elaboradas de una forma más tosca.

En su iconografía esobresale nuevamente Cristo con sus apóstoles bajo arquillos lobulados que decoran la superficie de la pila. No faltan los motivos vegetales y sobre la pila bautismal destaca una bella talla de san Juan Bautista, patrono del templo.