Salud avisa: “La presión en los hospitales será parecida a la primera ola, podemos llegar a los 1.300 pacientes en la UCI”

Los hospitales pagan el aumento de la interacción social del puente de diciembre y las fiestas de Navidad: ya hay 1.000 pacientes en la UCI, 621 con covid, que obligan a desprogramar actividad

Una trabajadora del Hospital de Sant Pau atiende a un paciente grave de Covid-19. REUTERS/Nacho Doce
Una trabajadora del Hospital de Sant Pau atiende a un paciente grave de Covid-19. REUTERS/Nacho DoceNACHO DOCEREUTERS

Cataluña se prepara para revivir una embestida del calibre de la primera ola en los hospitales. El departamento de Salud ha actualizado la previsión de ingresos en la UCI y supera con creces el peor de los escenarios que había dibujado: 770 pacientes con covid grave ingresados la primera semana de febrero. En estos momentos, ya hay mil pacientes en las unidades de cuidados intensivos de los hospitales catalanes, 612 con coronavirus. Y el ritmo de los ingresos hace prever que en las próximas semanas se puede llegar a 900 enfermos con coronavirus grave y 1.300 camas de críticos ocupadas. Es el escenario que ha dibujado este mediodía el director del CatSalut, Adrià Comella, en la rueda de Prensa conjunta de Salud e Interior para analizar la situación epidemiológica de la pandemia en Cataluña. Comella no se ha andado con rodeos. “Vamos hacia un escenario en los hospitales muy duro. Esta ola asistencial no tendrá que ver nada con la segunda ola, se va a parecer más a la primera ola”, ha augurado.

¿Y qué pasó en la primera ola? Además del impacto físico y emocional que aún arrastran algunos profesionales sanitarios, se suspendieron de un día para otro las operaciones y consultas no urgentes. Ahora, los hospitales tienen más experiencia. “Estamos mejor dotados -hay más camas de críticos-, los equipos médicos tienen más experiencia con el coronavirus y su capacidad de respuesta es mejor que hace un año, pero el sistema sanitario tiene un límite y si el volumen de ingresos crece, la actividad asistencial se resentirá”, ha advertido Comella. Con más de 600 pacientes en la UCI, ya se ha empezado a desprogramar actividad ordinaria no urgente para hacer un hueco a los pacientes covid y liberar anestesistas, enfermeras y otras especialidades para atender a una sola patología. El ajuste de la actividad hospitalaria es distinta según el territorio, pero “grosso modo”, Comella calcula que ya se ha desprogramado entre un 10 y un 15% de la actividad.

“Nuestro objetivo es mantener al máximo la actividad no covid”, ha admitido el director del CatSalut, pero lo cierto es que los hospitales, pese a hacer auténticos malabares, no llegan a cubrir toda la demanda.

Atentos al impacto de la variante británica

Aunque el último parte epidemiológico constata que la velocidad de transmisión baja ligeramente, el ritmo de los ingresos sigue al alza y la presión se nota, sobre todo, en intensivos. La Rt se sitúa en 1,07, esto se traduce en que el virus empieza a contraerse y no sigue en expansión como hasta ahora. El riesgo de rebrote baja otro poco, hasta 664 puntos, igual que el porcentaje de test -PCR y antígenos- positivos, que se queda en un 8,63%. Pero todavía queda mucho camino por recorrer. La Organización Mundial de la Salud (OMS) da por controlada la pandemia con un 5% de positividad y deja de ver riesgo cuando el índice de rebrote baja de 100.

Las nuevas restricciones -confinamiento municipal, cierre de gimnasios y de comercios los fines de semana-, han servido para contener los contagios. Pero la consellera de Salud, Alba Vergés, no esconde que Cataluña se sitúa en “un momento complicado”. “Necesitamos bajar el ritmo”, ha insistido. Si bien hay una pequeña mejora de la curva epidemiológica, queda por ver cuál será el impacto de la variante británica. Salud ha detectado 16 casos de la nueva cepa, pero lo que ha puesto en alerta a las autoridades sanitarias es que hay casos en los que la persona contagiada no ha tenido relación con nadie que haya viajado a Gran Bretaña. Esto quiere decir que hay transmisión comunitaria de la nueva variante. “Todos los pronósticos de Salud se basan en los conocimientos a día de hoy, pero todo podría cambiar en función del impacto de la nueva variante británica”, admite Comella. En caso de que hay alteraciones, la Generalitat no descarta el colapso del sistema sanitario. Todo es posible.

Cataluña mira de reojo a las regiones vecinas. El virus no entiende de fronteras y España está a tres puntos de llegar a los niveles de casos del Reino unido cuando declaró el confinamiento nacional -sólo permitía salir de casa para comprar productos básicos e ir al médico, cerró escuelas excepto para hijos de personal esencial y permitía ir al trabajo cuando no se podía hacer teletrabajo-. Gerard Giménez, que en el inicio de la pandemia abrió una cuenta de Twitter para analizar los indicadores epidemiológicos, alerta también de que España tiene ya un 13% más de personas hospitalizadas por Covid per cápita que cuando Inglaterra decretó su confinamiento.

En este sentido, Vergés ha vuelto a reclamar medidas económicas al Gobierno para afrontar las restricciones. “Las ayudas son claves para frenar la epidemia”, ha dicho.