
Vida personal y laboral
La reducción de la jornada laboral puede incrementar la desigual distribución del trabajo doméstico
Un estudio confirma que trabajar menos horas con el mismo sueldo tiene un efecto positivo en la salud mental y física y en el ámbito de la conciliación, pero puede incrementar el reparto desigual de las tareas del hogar entre hombres y mujeres

Parece lógico establecer una asociación entre una reducción de la jornada laboral manteniendo el mismo sueldo con una mejora de la salud física y mental de las personas trabajadoras, pero es importante analizar de qué manera pueden impactar este tipo de medidas laborales en otros ámbitos, como el relativo a la conciliación familiar o el reparto desigual de los roles entre hombres y mujeres.
Con este objetivo, investigadores del Centro de Investigación en Salud Laboral, grupo conjunto del Hospital del Mar Research Institute y la Universidad Pompeu Fabra, y el grupo de Evaluación de tecnologías sanitarias en Atención Primaria y Salud Mental del Parque Sanitario Sant Joan de Déu y el Instituto de Investigación de Sant Joan de Déu han analizado estudios publicados en los últimos 11 años sobre experiencias evaluadas de reducción de jornada laboral.
Una de las conclusiones que se extraen de esta revisión permite confirmar que "la reducción de la jornada laboral manteniendo el salario se asocia de forma consistente a una mejor salud mental, menor estrés, mejor sueño, mayor bienestar y mejor conciliación", explica Mercè Soler, investigadora del grupo del Parque Sanitario Sant Joan de Déu y del Instituto de Investigación de Sant Joan de Déu y coprimera autora del trabajo, quien al respecto comenta que "era algo que ya se esperaba y de hecho ya hay otros estudios que vinculaban las largas horas de jornada laboral con resultados negativos para la salud".
Concretamente, el 82% de los estudios analizados indican mejoras en relación a la salud mental, como reducción del estrés, menos cansancio y agotamiento, menos ansiedad y más capacidad de recuperación, mientras que la mayoría apunta mejoras en el balance entre vida laboral y personal. Además. el 58% de estos trabajos muestras mejoras en la salud y bienestar general, tanto en lo que respecta a la salud percibida por la misma personas, como en relación a la sensación de felicidad y satisfacción vital.
En definitiva, las personas que se benefician de una reducción de la jornada laboral con el mismo sueldo mejoran su descanso, presentan menores niveles de fatiga, disfrutan de más tiempo libre con la familia y, además, hacen más actividad física y presentan menos obesidad. Todos estos efectos podrían atribuirse a una menor exposición a agentes estresores vinculados al ámbito laboral, así como al hecho de disponer de más tiempo libre que poder dedicar a la vida personal.
Una perspectiva de género
Sin embargo, como indica Soler, "en esta revisión se ha intentado incluir la perspectiva de género y mostrar los resultados según género de los diferentes estudios incluidos", para comprobar que esta medida laboral "mejora la conciliación familiar, tanto en hombres como en mujeres, pero no modifica por sí sola la desigual distribución del trabajo doméstico".
Es decir, los investigadores han observado que, con la reducción de la jornada, "las mujeres dedicaban más tiempo a los cuidados, aunque reportaban hacerlo con menos estrés por tener este tiempo extra, y los hombres también aumentaron esa dedicación, pero esta medida por sí sola no corrige la desigualdad de la que ya partíamos de base", añade Soler.
Por lo tanto, según los resultados de este trabajo, la reducción del horario laboral implica que las mujeres dedican más tiempo a la labor de cuidadora y a las responsabilidades domésticas en el hogar, mientras que en el caso de los hombres, aprovechan el tiempo extra para uso personal, lo que, para los investigadores, pone de manifiesto que "no basta con una reducción horaria, sino que son necesarias otras intervenciones con perspectiva de género".
"Si solo reducimos la jornada sin haber una modificación estructural de la manera en la que está actualmente organizada la vida y la sociedad, esa reducción va a impactar de manera diferente entre hombres y mujeres", concluye Mireia Utzet, investigadora del grupo CISAL y coprimera autora del estudio.
Por lo tanto, como destaca Soler, "hay que incorporar la perspectiva de género en el debate de la reducción de la jornada laboral, porque hacer una sociedad efectivamente más saludable tanto para hombres como para mujeres, no es solo una cuestión de horario laboral".
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