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Política

Rufián asegura que no romperá con ERC: "Estaré aquí hasta que el partido quiera"

El líder de de los republicanos en el Congreso insiste en crear un frente de izquierdas: "Soy un demócrata que tiene miedo"

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El líder de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, ha asegurado que no romperá con su partido pese a las discrepancias internas generadas por su propuesta de articular un frente amplio de izquierdas soberanistas de cara a las próximas elecciones generales. “Es un honor hacer lo que hago desde hace 10 años, estaré aquí hasta que el partido quiera”, ha afirmado este jueves en declaraciones a TV3, en un intento de rebajar las especulaciones sobre una posible fractura con la dirección republicana.

Sus palabras llegan después de varios días de tensión política a raíz de la iniciativa que lanzó para impulsar un espacio común de fuerzas soberanistas y nacionalistas de izquierdas en el conjunto del Estado con el objetivo de frenar una eventual mayoría de PP y Vox. Lejos de abrir un camino de alianzas, la propuesta ha evidenciado su aislamiento político: EH Bildu, BNG, IU, Podemos o Sumar han marcado distancias, y dentro de ERCla dirección ha reiterado que el partido concurrirá a las generales con sus propias siglas.

En la entrevista, Rufián se ha mostrado “muy agradecido” y “muy orgulloso” de representar a ERC y ha subrayado su voluntad de seguir liderando al grupo republicano en el Congreso, cargo en el que la dirección le ha ratificado públicamente. Sin embargo, ha mantenido el fondo de su planteamiento. “Soy un demócrata que tiene miedo. Me parece negligente no tener miedo ante esto o pensar que el fascismo se detendrá en la puerta de tu sede o de tu país porque vota diferente”, ha sostenido.

“Si me quemo con esto, me da absolutamente igual”, ha añadido, aunque ha negado que aspire a encabezar una coalición estatal. Ha admitido que “por ahora” su propuesta no cuenta con “apoyo político” entre los partidos, pero ha defendido que “en la calle se entiende”. “Cuando me marche de la política, lo que quiero es pensar que hice todo lo posible para intentar frenar el fascismo”, ha enfatizado.

Un debate que viene de lejos en ERC

La polémica no se limita a la falta de respaldo externo. En el seno de ERC, la propuesta ha sido recibida con frialdad y, en algunos sectores, con incomodidad abierta. La secretaria general adjunta, Elisenda Alamany, ha dejado claro en reiteradas ocasiones que los frentes plurinacionales solo tendrían sentido en elecciones de circunscripción única, como las europeas, y ha reivindicado una “izquierda de kilómetro cero”, arraigada en Cataluña. La dirección ha fijado así una línea clara: ERC se presentará sola a las generales.

Aunque Rufián cuenta con el aval político de Oriol Junqueras y con el respaldo de figuras históricas como Joan Tardà, su iniciativa ha reavivado recelos internos que vienen de tiempo atrás. Diversas voces del partido lo describen como un dirigente cada vez más autónomo, con una proyección estatal que trasciende a ERC y una forma de actuar percibida como personalista. El hecho de que la cúpula no estuviera plenamente informada de la ronda de contactos que anunció con otros dirigentes de la izquierda ha aumentado ese malestar.

Además, persiste un debate de fondo sobre la identidad del partido. Sectores más ortodoxos del independentismo temen que movimientos como el planteado por Rufián diluyan el perfil soberanista de ERC y la acerquen en exceso a la izquierda española. También aflora de forma recurrente la crítica a su estilo comunicativo y a su centralidad mediática, elementos que refuerzan la percepción de que actúa como una figura política de ámbito estatal más que como portavoz de un partido independentista catalán.

Con todo, la dirección evita el choque frontal. Ha descartado cualquier relevo en el Congreso e incluso ha dejado abierta la puerta a que Rufián vuelva a ser candidato en unas futuras generales. Pero la distancia estratégica es evidente: mientras el portavoz republicano insiste en explorar un espacio compartido de izquierdas soberanistas, el partido mantiene su apuesta por preservar marca y autonomía.

En ese equilibrio incómodo se sitúan ahora las declaraciones de Rufián: una reafirmación de lealtad a ERC y, al mismo tiempo, la defensa de una propuesta que ha tensionado al partido y que, por el momento, no ha encontrado aliados.

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