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Las claves científicas para entender los últimos episodios de Stranger Things
En los últimos tres episodios la ciencia ha tomado el control o, al menos, eso es lo que parece… Es hora de dejar todo bien claro antes de que llegue el final de la serie

Si todavía no has visto los últimos episodios de Stranger Things, detente. Las siguientes líneas contendrán todo tipo de destripes que, posiblemente, no quieras leer. Si ya los has visto y no has entendido nada, quédate, porque vamos a explicar qué se supone que acabas de ver y si toda esa palabrería científica tiene sentido o si es el condensador de fluzo de nuestro siglo.
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¿Qué deben hacer los demás? ¿Qué sucede con aquellos que han entendido los siete episodios emitidos en esta quinta temporada? Pues qué voy a recomendar yo, que estoy tecleando estas letras… ¡Quedaos también! Así os entretenéis hasta que salga el último episodio.
Con la advertencia anterior ya he tenido más consideración que algunos de mis familiares y amigos, los cuales decidieron bombardearme el Whatsapp con dudas antes de que pudiera ver los episodios. El sábado comencé a recibir preguntas: “¿cómo funciona un agujero de gusano?”, “¿qué es la materia exótica?”, “No entiendo la última temporada de Stranger Things”.
En estas fechas uno no siempre puede deglutir el catálogo de Netflix cuando quiere, hay compromisos, vidas que atender, y para cuando pude ponerme al día (36 horas después del estreno), ya me habían dado suficientes pistas para hacerme una idea de lo que iba a ocurrir. Y, aunque ya es tarde para mí, dejo aquí una respuesta a todas esas preguntas para que nadie más se sienta invitado a destriparles los capítulos a sus amigos “de ciencias”.
¿Qué es el espacio-tiempo?
Durante cuatro temporadas y media hemos pensado que el Upside Down (del Revés) es otra dimensión. Una realidad alternativa que entró en contacto con la nuestra cuando Eleven (Ce) tocó a aquel demogorgon en los experimentos del laboratorio de Hawkins. Pues bien, los últimos episodios ya están aquí para contarnos que estábamos equivocados.
El Upside Down no es lo que pensábamos, sino un agujero de gusano. Eso queda clarísimo en la temporada, pero tal vez no sea tan evidente qué es un agujero de gusano. Y, para comprenderlo, lo primero que debemos preguntarnos es “¿qué es el espacio-tiempo?”.
Todo lo que ocurre en el universo, sucede en un lugar y en un momento, y ninguna de esos dos conceptos son ficciones. Si elimináramos todos los objetos del cosmos, seguiría existiendo una entidad llamada espacio-tiempo. De eso nos habla la relatividad de Einstein y hemos podido comprobar que el espacio-tiempo no solo existe, sino que puede deformarse y transmitir energía.
Sabemos que los objetos muy densos pueden curvar el espacio tiempo a su alrededor, atrayendo así a otros cuerpos que pasen cerca. ¿Te suena de algo? Esa atracción es la gravedad y, para visualizarlo, la divulgación suele recurrir a la analogía de una manta tensa que representa el espacio-tiempo. Al colocar una pelota sobre la manta, ésta se hunde y, si dejo caer una canica en su superficie, la inclinación de la manta hará que ruede hasta chocar con la pelota. En el mundo real, el espacio-tiempo no es plano como una manta, tiene tres dimensiones espaciales (alto, ancho y profundo), y una temporal. Por eso, cuando deformamos el espacio tiempo, ya sea con grandes masas o viajando muy rápido, el tiempo empieza a hacer cosas extrañas.
¿Cómo funciona un agujero de gusano?
Ahora sí podemos hablar de los agujeros de gusano. Porque… ¿qué pasaría si colocamos un objeto tremendamente denso sobre nuestra manta? Se deformará tanto que ninguna canica que lancemos por su superficie podrá escapar a esa pendiente casi vertical. Eso es lo que sucede con los agujeros negros. Son regiones del espacio tan curvadas que ni siquiera la luz, que viaja casi a 300.000 kilómetros por segundo, puede escapar de ellos. Y lo mejor de todo es que sabemos que los agujeros negros existen e incluso tenemos imágenes de algunos de los más grandes, que habitan en el corazón de galaxias como la nuestra o M87.
Ahora bien, si el espacio tiempo se puede deformar… ¿podría ser que esa suerte de “manta” cósmica se doblara de tal forma que conectara dos arrugas? Existe una analogía visual que el cine ha explotado mucho, en parte, por su sencillez. Imagina que el espacio tiempo es un folio que tienes delante de ti. Ahora dóblalo por la mitad. Sujétalo ante tus ojos y coge un bolígrafo descapuchado. ¿Todo listo? ¡Rápido! Atraviesa la hoja con el bolígrafo, clávale la punta con un movimiento seco. Acabas de crear un atajo para viajar sobre el folio sin tener que recorrer toda su superficie. Si estamos dispuestos a simplificarlo hasta el ridículo (y para este propósito lo estamos), eso es lo que haría un agujero de gusano y eso es lo que estamos viendo en la serie.
¿Qué es el Upside Down?
Cuando Eleven se enfrenta a Henry por primera vez, lo teletransporta a otro lugar del espacio, puede que otro lugar del tiempo, puede incluso que lo haya enviado a otro universo donde las leyes de la física no son iguales. Y, aunque esta última opción explicaría esas rocas flotantes al más puro estilo Pandora, abriría muchas más preguntas de las que resuelve. Aquel mundo, fuera lo que fuera, tenía oxígeno, agua y nutrientes para mantener a Henry y para albergar una biosfera. Allí es donde habían evolucionado los demogorgon, los demodogs (demoperros), el mind flayer (azotamentes) y las partículas…
De hecho, cuando Eleven toca mentalmente a con su primer demogorgon, lo que hace es establecer contacto con ese otro mundo donde está Henry y, al hacerlo, forma un puente entre ellos, un agujero de gusano en el espacio-tiempo. Según la serie, ese agujero de gusano es el Upside Down, una región con forma de reloj de arena.
En la base del reloj hay una copia de Hawkins, invertida y detenida en el tiempo en el instante en que fue creada, rodeada por ese muro viscoso y circular que, en realidad, son las paredes del agujero de gusano. Si ascendemos, llegaremos a la parte superior del reloj de arena, otra superficie circular rodeada por paredes que, en este caso, es el Upside Down del mundo donde fue desterrado Henry y que vemos, apenas un instante, cuando Holly cae al vacío intentando huir de Vecna.
¿Y la materia exótica qué?
Pero tenemos un problema, porque a diferencia de los agujeros negros, los agujeros de gusano no han sido confirmados. Son teóricamente posibles según nuestra comprensión de la física, del espacio-tiempo y de la gravedad. Sin embargo, nunca hemos identificado uno y puede que no existan.
En cualquier caso, incluso si fueran reales, nos encontraríamos con otra dificultad… ¿Cómo mantenerlos abiertos? Que dos regiones del espacio-tiempo puedan estar conectadas por un agujero de gusano no significa que podamos atravesarlo. Si nuestra comprensión del universo es correcta, es probable que los agujeros de gusano sean inestables.
Podemos imaginarlo como la construcción de un gran túnel bajo tierra. Si no tomamos las medidas adecuadas, acabará derrumbándose. Tenemos que contrarrestar el peso que ejerce la tierra sobre él, por ejemplo, colocando dovelas de hormigón para formar arcos. En el caso de los agujeros de gusano, hace falta algo que contrarreste la gravedad que, de forma natural, tendería a cerrarlos. Ahí es donde entra la materia exótica.
Una forma de contrarrestar la gravedad sería con materia que, en lugar de verse atraída por los objetos con masa, se sintiera repelida por ellos, como si acercaras los polos norte de dos imanes. A eso le llamamos “masa negativa” y puede que te estés preguntando: ¿Pero existe algo así? Pues siento decir que, no, al menos hasta donde sabemos.
Si existe, de hecho, debe ser un tipo de materia totalmente diferente, algo realmente exótico… materia exótica, podríamos decir. Porque, como ya estarás imaginando, cuando decimos “materia exótica” no nos referimos a una partícula concreta, sino a un supuesto que, por ahora, solo existe en nuestra imaginación.
Hay algunos candidatos que podrían, tal vez, comportarse de forma similar bajo determinadas condiciones, pero para ser sinceros, por ahora la materia exótica es solo una ficción que no hemos deducido porque nuestras teorías lo requieran, sino porque nos conviene para seguir soñando con agujeros de gusano.
¿Qué le pasa entonces al laboratorio?
Cuando Dustin encuentra los apuntes de Brenner, lo tiene clarísimo. Eso que hay sobre el laboratorio de Hawkins del Upside Down es materia exótica. Una esfera invisible que flota sobre el tejado y que los científicos crearon para estabilizar el agujero de gusano de Eleven y, así, poder cruzarlo. Eso significa que, como Dustin supuso, si destruyen la materia exótica, el agujero de gusano colapsará con ellos dentro y los dos mundos volverán a quedar desconectados.
Ahora bien… ¿cómo se destruye la materia exótica? Que yo sepa, no existe ningún tutorial en YouTube que enseñe a hacer tal cosa, pero una bala no parece demasiado peligrosa. Si la materia exótica tiene masa negativa (que es la literalmente lo que interesa para estabilizar un agujero de gusano), debería frenar la bala, igual que si disparáramos una pistola al cielo, poco a poco perdería velocidad.
Así que, a esos ridículos 400 metros por segundo que alcanzaría la bala al salir del cañón, habría que restarle algo. ¿Cuánto? Es imposible saberlo, pero si la masa negativa de la materia exótica está siendo capaz de retener el colapso del agujero de gusano… Podríamos suponer que la respuesta es, aproximadamente: muchísimo.
Seamos coherentes, es probable que la bala no hubiera llegado a salir de la escopeta, que Nancy y Jonathan no se hubieran podido acercar a la materia exótica y que ni siquiera la azotea estuviera ahí. Pero claro, nos quedaríamos sin serie porque, a pesar de todas estas palabras científicas, la trama de Stranger Things sigue siendo más magia que ciencia.
Sus supuestos no sobreviven al menor análisis científico y ni falta que les hace. Porque, incluso si existiera la materia exótica y los agujeros de gusano, ni se verían así, ni se podrían visitar como se visita el Upside Down, ni copiarían el mundo al otro lado, ni se fundirían las paredes del laboratorio, ni formarían descomunales muros de carne y pústulas. La ciencia que utilizan sus guionistas tiene algo más de sentido que el DeLorean de Doc Brown, pero no deja de ser la excusa para crear una aventura fantástica más propia de Dragones y Mazmorras que de Blade Runner.
En Stranger Things hay teletransportación, telepatía, telequinesis y televisión, a fin de cuentas. Incluso si encontráramos la forma de hacer todas esas cosas sin romper la ciencia que conocemos, necesitaríamos una cantidad de energía descomunal que en la serie no se justifica de ningún modo, ni siquiera si el estómago de Eleven fuera un reactor de fisión alimentado con gofres Eggo.
Es magia, digan lo que digan en estos últimos capítulos. Fantasía que los espectadores abrazamos con gusto hasta tal punto que, desde aquí, deseo que el último episodio sea un despropósito de rigor científico y una lisérgica fiesta de birlibirloques.
QUE NO TE LA CUELEN:
- Analizar el rigor científico de una serie no es incompatible con su disfrute, incluso si termina siendo un sinsentido científico o histórico. Es solo un ejercicio que permite seguir pensando sobre ese mundo que nos ha atrapado y, en este caso, que me ayuda a pasar los días hasta que llegue el jueves a las 2 de la madrugada, porque allí estaré listo para ver el último episodio, antes de que nadie pueda sabotearme el final con un “inocente” Whatsapp.
REFERENCIAS (MLA):
- Morris, M. S., Thorne, K. S. & Yurtsever, U. (1988). Wormholes, time machines, and the weak energy condition. Physical Review Letters, 61(13), 1446–1449. https://doi.org/10.1103/PhysRevLett.61.1446
- Visser, Matt. (1996). Lorentzian Wormholes: From Einstein to Hawking. AIP Series in Computational and Applied Mathematical Physics, American Institute of Physics / Springer, ISBN: 9781563966538.
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