La vida seis meses después de la pandemia

Hoy se cumple medio año del inicio del confinamiento, y nada es igual que aquel 14 de marzo

Hoy hace seis meses de aquel 14 de marzo en el que todos nos encerramos en nuestras casas, nos pusimos las babuchas, ropa cómoda, y nos preparamos para lo que pensábamos que iba a ser una cuarentena de -como su propio nombre indica- catorce días. No sabíamos que nada nunca iba a ser lo mismo, que nos estábamos despidiendo de una forma de vida que, como ya estamos comprobando, seguramente nunca va a volver.

Durante este tiempo todo ha cambiado. Desde nuestros hábitos sociales y culturales, hasta la manera en la que los niños y jóvenes se preparan para el día de mañana. Tampoco vamos al médico como antes. A no ser que tengamos algún síntoma del dichoso virus, pocos se atreven a acudir a su galeno. Mejor quedarse en casa y llamar por teléfono.

Seis meses en los que el mundo se ha puesto del revés, en todos los aspectos, y tras los cuales, nadie somos los mismos.

Sociedad

El 14 de marzo la ciudad de Valencia no se había librado aún del “shock” de la anulación de las Fallas, el momento más importante del año para el “cap i casal”, y uno de los motores turísticos de la capital. Pocos días antes, el 10 de marzo, el presidente de la Generalitat valenciana, Ximo Puig, daba la que iba a ser la primera de una gran cadena de malas noticias: las Fallas no podían celebrarse, el coronavirus se expandía a una velocidad incontrolable.

Ha pasado ya a la historia la imagen del monumento fallero de la plaza del Ayuntamiento ardiendo en soledad y en mitad de la noche para evitar las aglomeraciones incontroladas. El resto de Fallas siguen a día de hoy resguardadas en Feria Valencia, esperando a que el covid-19 les dé permiso en algún momento para ver la luz.

Lo mismo sucedió, lógicamente con las Fiestas de la Magadalena de Castellón y con el San Juan alicantino. Todo paralizado, rezando para que en 2021 puedan celebrarse, sobre todo porque sería señal de que ha vuelto la normalidad.

Familia y amigos

¿Quién no ha estado en estos meses en un cumpleaños en el que no ha podido abrazar al celebrante? Mascarillas, distancia social, higiene de manos, nada de besos y abrazos... son las nuevas condiciones para poder estar con los más allegados. Sin duda es mucho mejor que no poder verles, como sucedía durante el confinamiento, pero muchos están aún en período de adaptación, preguntándose cuándo podrán abrazar a su familia con tranquilidad.

Se acabaron costumbres tan arraigadas en nuestra tierra como comer todos de la “paella” los domingos, nada de platos compartidos, ni de tapas en medio de la mesa. Platos individuales, que solo una persona ponga la mesa y, por supuesto, prohibido que haya más de diez personas.

A cambio, algunas costumbres parece que han llegado para quedarse, los famosos Zoom para hablar con los amigos, se utilizan ahora mucho más, incluso pudiendo verse en persona, la comodidad se impone.

Economía y empleo

Tras el sistema sanitario, la economía es seguramente el sector más afectado por la pandemia. A día 8 de septiembre, un total de 437.919 trabajadores de la Comunitat Valenciana estaban todavía afectados por un Expediente de Regulación Temporal de Empleo (ERTE).

El número de empresas disueltas en julio en la Comunitat Valenciana ascendió a 127, la tercera autonomía en empresas cerradas pero con un 50,8 por ciento menos que un año antes, según los del Instituto Nacional de Estadística (INE).

En cuanto a empresas creadas en la Comunitat, fueron 926 en ese mes, el 0,4 por ciento inferior en tasa interanual.

Por lo que respecta a los comercios, solo hay que darse una vuelta por el centro de Valencia y ver las decenas de carteles de “Disponible”, “Se vende”, “Se alquila”, “Se traspasa”, para comprobar hasta qué punto el coronavirus ha afectado a un sector que constituye una de las principales arterias económicas de la Comunitat Valenciana.

Sanidad

Sin lugar a dudas, el sistema sanitario, el valenciano y el de toda España, ha sido el gran castigado por el virus y el que presenta más tensiones. Como dijo hace poco la consellera de Sanidad, Ana Barceló, no queda ningún médico ni enfermero en la Comunitat Valenciana que no tenga trabajo. Todos están contratados y, aún así, se mantienen los problemas y tensiones en atención primaria.

Los “rastreadores” contratados para realizar la trazabilidad de los contagios, más de 1.100, no han sido suficientes, y han hecho falta refuerzos del Ejército.

A pesar de que los hospitales valencianos están lejos de llegar al total de su capacidad de ocupación, la cifra que cada día se observa con mayor preocupación es la de los ingresos. Lo más importante es mantener controlada la línea que separa un sistema sanitario en buen funcionamiento de un colapso.