
Meteorología
¿Qué es el efecto foehn? El fenómeno atmosférico por el que han subido tanto las temperaturas
Explica por qué cuando el aire desciende por una ladera montañosa se calienta de forma significativa, con la temperatura del aire subiendo aproximadamente 1 °C por cada 100 metros descendidos.

El repentino calor en pleno febrero en la Comunitat Valenciana ha pillado desprevenido a más de uno. El viento de poniente ha hecho subir las temperaturas con mínimas que han superado en plena madrugada los 20 grados en multitud de municipios.
Esto se debe al viento de ponente y a un fenómeno atmosférico que hace que el aire se caliente al bajar por una montaña: el efecto foehn.
El efecto foehn es un fenómeno atmosférico que explica por qué cuando el aire desciende por una ladera montañosa se calienta de forma significativa.
El proceso paso a paso
Primero se produce el ascenso en la ladera barlovento. Cuando una masa de aire húmeda se aproxima a una barrera montañosa (como la cordillera Ibérica), se ve forzada a ascender. Al subir, el aire se expande y se enfría, y parte de su humedad se condensa —algo habitual en nubosidad y precipitaciones orográficas.
Eso produce una pérdida de humedad. A medida que el aire ascendente pierde humedad (y calor latente), se vuelve más seco. Este proceso hace que la masa quede «secarizada» al otro lado de la montaña.
Tras llegar a la cima, el viento desciende por la ladera sotavento. Al descender de vuelta hacia zonas de menor altitud —como la llanura mediterránea— la presión atmosférica aumenta, y eso comprime el aire. La compresión genera calentamiento adiabático: sin añadir energía externa, la temperatura del aire sube aproximadamente 1 °C por cada 100 metros descendidos.
El resultado es un flujo de aire seco y caliente que llega a zonas llanas y costeras con temperaturas notablemente superiores a las que tenía antes de subir la montaña. Este es el típico foehn que sentirías como un viento cálido y seco —en España suele estar asociado al poniente.
En el caso de la Comunitat Valenciana, el aire que llega desde el oeste puede perder parte de su humedad al cruzar la península y, al bajar hacia el litoral, se recalienta de forma notable. El resultado es un viento seco y cálido que puede disparar los termómetros varios grados por encima de lo habitual para estas fechas.
No es raro que, bajo situaciones de poniente persistente, las máximas superen los 22 o incluso los 25 grados en pleno invierno.
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