La luz de El Greco deslumbra El Prado

La limpieza del lienzo recupera sus colores y volúmenes originales. «El Expolio de Cristo», que acaba de restaurar el museo, regresa a la Catedral de Toledo para celebrar el 4º aniversario de la muerte del pintor en 2014

Había intentado hacerse un hueco en Venecia y en Roma sin mucha suerte. Profundo conocedor de la técnica veneciana y del arte bizantino, su formación le permitió dar el salto a España, país que sus colegas pintores le recomiendan, sobre todo, por la pujanza que en el siglo XVI podía encontrar en El Escorial y en Toledo. Sigue su consejo y es en esta última ciudad donde recibe sus primeros encargos. Es en el cabildo de la catedral de Toledo donde El Greco comienza su carrera española. «El expolio de Cristo», uno de sus primeros trabajos tras llegar de Italia, fue entregado por el pintor cretense en 1579, y permaneció allí, en la sacristía de la catedral hasta hace apenas unos meses, cuando fue trasladado a El Prado por deseo del propio cabildo para su restauración. Ayer, la pinacoteca presentó los resultados de este trabajo sobre el lienzo, que se exhibirá temporalmente en la sala 9 B hasta su regreso a la ciudad castellana.

Sólo comparable a Picasso

«Su presencia aquí la ha convertido, con todo el respeto a los demás pintores, en una de las salas más espectaculares del museo», aseguró Leticia Ruiz, jefa del departamento de Conservación de Pintura Española (1500-1700) del Prado, sobre un espacio en el que se podrá ver esta obra junto a otra de las más importantes del primer periodo del pintor: «La Coronación de la Virgen», «La Resurrección de Cristo», «La Anunciación», «La Crucifixión», «Pentecostés» y cerca de «La Trinidad», también realizada poco tiempo después de su llegada a España.

El Greco recibió por esta obra 33.000 maravedíes, y ya nunca abandonó España, donde desarrolló, la mayor parte de su obra artística, que Ruiz comparó con la de otro genio de la pintura: «El salto cualitativo que se produce en su obra sólo es comparable al de Picasso: ambas trayectorias son tan desconcertantes como espectaculares», añadió. La conservadora destaca de «El Expolio» algunos de los rasgos que maravillaron a los pintores toledanos y que dejó plasmados en esta pieza, como «su dominio de la técnica veneciana. Recuperó la riqueza y suntuosidad del color con una idea de composición que se vincula con el mundo bizantino del que procedía», añade.

El buen estado de conservación de la obra ha permitido que la intervención en la misma del restaurador Rafael Alonso haya consistido, básicamente, en la reintegración y consolidación cromática de levantamientos y pequeñas pérdidas en la parte inferior, además de una limpieza que ha recuperado el equilibrio de las luces y las sombras. «Gracias al empeño del propio pintor en protegerla, el estado de conservación era excepcional. Tanto la tela, un tipo de lienzo denominado "mantelillo"típico de la pintura veneciana, como el propio óleo son de una extraordinaria calidad. Conserva todo el relieve de la pincelada», asegura el restaurador, que destacó, sobre todo, el trabajo de limpieza que hubo que hacer en el cuadro: «La suciedad hacía que tuviera un aspecto plano; los colores estaban amortiguados por esta pátina, en la que había numerosas capas de barnices. Al retirarla, los colores han aparecido como piedras preciosas», añadió Alonso.

Capacidad compositiva inaudita

Junto a «El Expolio» se pueden contemplar la reflectografía infrarroja y la radiografía de la pintura. Se trata de la primera vez que se aplican estas técnicas a la obra, lo que ha permitido comprobar que El Greco no realizó cambios sustanciales en la composición inicial. La construcción de la pintura se llevó a cabo a partir de un esbozo general. La radiografía muestra que el pintor únicamente realizó algunas rectificaciones en la figura de Cristo y en el madero. El cuadro ilustra el momento en el que Jesucristo, culminada su ascensión al Monte Calvario, es despojado de sus vestiduras antes de ser clavado en la cruz. La composición, de gran originalidad, constriñe el espacio que ocupan las figuras, como la de la Virgen María y María Magdalena, para transmitir el acoso físico y moral que sufre Cristo. «Su capacidad compositiva es inaudita. Además de su innovación, se convirtió en un verdadero pleiteador en favor de los artistas. En ese momento, los pintores españoles eran considerados artesanos; su condición era muy modesta. Él lucha para que esto cambie», explica la conservadora.

El deán de la Catedral de Toledo, Juan Sánchez, estuvo presente en la presentación de la restauración, y su intervención comenzó con el salmo: «El Señor ha estado grande con nosotros y estamos alegres», unas palabras que utilizó para manifestar su alegría por «este cuadro precioso que va a embellecer nuestra sacristía, la más bella que puede haber en toda España». Juan Sánchez reconoció que, en un principio, el Cabildo no quería que el cuadro saliera de la sacristía, pero, después, se dieron cuenta de que «El Prado era el único que podía restaurar la obra. Estamos muy contentos de haber tomado esta decisión», añadió. No en vano, Rafael Alonso ya había reparado numerosos lienzos de El Greco. «"El Expolio"nunca había estado bajo la investigación de El Prado. Así, este trabajo nos ha permitido completar nuestro conocimiento sobre el pintor», aseguro la conservadora. «Ahora estamos encantados de poder ver esta obra magnífica y estupendamente conservada que ha recuperado toda su fuerza y esplendor artístico. Sigue siendo igual de impresionante que cuando la pintó El Greco, resaltando su fantasía y habilidad creadora», subrayó el director adjunto de El Prado, Gabriele Finaldi, que sustituyó a Miguel Zugaza en la presentación.

La obra permanecerá en la pinacoteca hasta su regreso a la sacristía de la Catedral de Toledo para participar en los actos conmemorativos del IV centenario de la muerte del artista, que serán organizados por la Fundación El Greco 2014, lo que, con toda probabilidad, no sucederá hasta diciembre, cuando presumiblemente estén finalizadas las obras que se realizan en dicha sacristía con motivo la efeméride.

Una ciudad a los pies del genio

La Fundación El Greco 2014, presidida por Gregorio Marañón, ha sido creada ad hoc para la celebración del cuarto centenario de la muerte del artista, que se produjo el 7 de abril de 1614 en Toledo, ciudad en la que se celebrarán festivales de música, conferencias y exposiciones, entre otras actividades, con las que se pretende ampliar el conocimiento del autor y su obra. En la imagen, «Retrato de un caballero anciano», considerado un autorretrato del genio.

- Cuándo: hasta diciembre.

- Dónde: Museo del Prado. Madrid.

- Cuánto: entrada general al museo de 14 euros.