James Cameron, el director de "Terminator": "La Inteligencia Artificial se volverá contra nosotros"

En esta nueva entrega de «Terminator» viaja al pasado y cuenta con los emblemáticos Schwarzenegger y Linda Hamilton en el reparto.

En esta nueva entrega de «Terminator» viaja al pasado y cuenta con los emblemáticos Schwarzenegger y Linda Hamilton en el reparto.

James Cameron cambió la ciencia ficción con «Terminator» y la fabulosa secuela «El día del juicio». Ahora regresa como productor de «Terminator: destino oscuro», donde reúne a Linda Hamilton y Arnold Schwarzenegger, bajo la dirección de Tim Miller («Dead Pool») sobre la idea de cómo un hombre o una mujer podían cambiar el mundo. En el lejano 1984 revolucionó las audiencias y ahora desea volver a hacerlo pero con un regreso a los orígenes.

–La historia de «Teminator: destino oscuro» sigue la trama de «Terminator 2». ¿Se la puede considerar la tercera entrega?

–Queríamos volver a la esencia. Fue una idea tanto del director Tim Miller, como mi co-productor David Ellison y el equipo de guionistas y nos planteamos cómo sería en el siglo XXI. El primer filme se estrenó en 1984 y yo lo escribí en el 82, por lo que había que centrarse en qué relevancia podía tener Terminator hoy. Lo obvio es la amenaza de la inteligencia artificial, que ya no es ficción sino una cuestión abordada a nivel mundial.

–En cierta forma fue un visionario.

–Ignoro hasta qué punto. Yo era un simple fan de la ciencia ficción y siempre pensaba en los súper ordenadores y la capacidad de estas máquinas de llegar a una inteligencia potente.

–¿Qué películas de ciencia ficción le marcaron?

–Sin duda, «2001. Odisea en el espacio», de Kubrick. Tenía 14 años cuando se estrenó. Otros filmes que me impactaron fueron «Coloso» (1970), y un poco más tarde «Almas de metal» (1973), sobre robots inteligentes que se revelaban ante sus creadores. Tenía muy buenas fuentes en las que inspirarme. Hice un cóctel con un chute de adrenalina y acción.

–Para esta entrega, ¿se ha inspirado más en el mundo real?

–Tiene gracia que lo menciones. He hablado con un montón de investigadores en temas de Inteligencia Artificial para saber cómo serán esas máquinas. Su respuesta ha sido que la intención es crear una máquina que tenga personalidad, que pueda pensar por sí misma y que tenga sus propios objetivos y motivaciones. Mientras me contaban esto yo les preguntaba cómo iban a evitar que esto se volviera contra nosotros.

–¿Y qué le contestaron?

–Que en los objetivos de estas máquinas inteligentes no figura volverse contra su creador. ¿No es eso una clase de esclavitud?, les inquirí. Y les insistí en que se aventurasen a decirme cuánto tiempo pensaban que iban a tardar en darse vuelta las tornas. Se rieron y me contestaron: «Tú eres el tipo de ‘‘Terminator’’, claro». Pero estoy convencido que algún día dejarán de reír.

–¿En qué momento decidió que iba a rescatar a Linda Hamilton como Sarah Connor?

–Cualquier fan de la saga lo es de ella y de la evolución de su personaje. En la primera entrega Linda es una camarera inocente que se embarca en este viaje épico, un viaje oscuro del alma. Finalmente emerge hacia el otro lado al final de «Terminator 2», habiendo recuperado la humanidad que había perdido.

–¿Es de los productores que se hace imprescindible en el rodaje?

–En absoluto. Para eso elijo un director como Tim Miller (Dead Pool) del que sé que va a hacer un trabajo extraordinario. Mi papel era soltar preguntas que provocaran.

–Linda Hamilton ha declarado que no contestó a tus dos primeras llamadas.

–Siempre pasa de mis llamadas (risas), así que no me lo tomo como algo personal.

–¿Cómo la convenció? Ella ya no vivía en Los Angeles, ¿verdad?

–Así es. Había decidido seguir con su vida fuera de Hollywood. Se mudó a Nueva Orleans. Estaba fuera del mundo del cine. Piensa que le daba un poco de miedo retomar el papel 30 años más tarde. Como te puedes imaginar está en otra etapa de su vida.

–¿Por qué es relevante esta película hoy?

–Por algo tan sencillo como que la inteligencia artificial se puede convertir en una amenaza inminente y volverse contra nosotros.