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Nabil Ayouch: «Hay razones antropológicas para convertirse en kamikaze»

La polémica «Los caballos de Dios» narra la historia de dos hermanos que evolucionan hasta convertirse en suicidas asesinos por la fe islámica

La polémica «Los caballos de Dios» narra la historia de dos hermanos que evolucionan hasta convertirse en suicidas asesinos por la fe islámica

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Un aviso de parte del director, Nabil Ayouch, esta película no es sobre el islam: «Puedo entender cómo unos jóvenes se convierten en kamikazes, pero de cualquier religión». Y es que, directamente, Ayouch diceque el yihadismo no tiene nada que ver con la fe sino con «cómo transformarla en un instrumento para cambiar la mente de las personas». Ése es el verdadero objetivo del Estado Islámico y de los emires que, como el del filme, se dedican a reclutar jóvenes con vidas desgastadas por el crimen y las drogas, como los hermanos Yachine y Hamid y sus amigos, que residen en el poblado chabolista de Casablanca Sidi Moumen. Ayouch va más allá de los hechos para adentrarse en el desarrollo de los personajes desde su infancia hasta el momento de su inmolación para mostrarnos las causas de su final, ya que «hay muchas razones para convertirse en un kamikaze, las hay incluso antropológicas». Es necesario, comenta el cineasta, saber el por qué de una acción autodestructiva para denunciarla con el mayor criterio posible y no permitir que el odio y el miedo hacia los musulmanes se extienda por Occidente. Como en Túnez, donde los ataques del pasado viernes han provocado el cierre de 80 mezquitas. Ésa no es la solución, explica Ayouch, porque «el 90% de los musulmanes que van a las mezquitas lo hacen por fe».

Lucrarse de unas vidas

Si bien es cierto que viendo «Los caballos de Dios» a uno le sorprende la idea de que alguien pueda dar su vida por unos ideales, práctica muy poco común en Occidente, quiere dejar claro Ayouch que «es verdad que los musulmanes sienten mayor pasión por su religión que los cristianos, pero eso se debe a que sus libertades y sus opciones son más limitadas que las de éstos». Lo más macabro de todo es que mientras los que fallecen lo hacen esperando encontrar el paraíso en el cielo junto a Dios, los altos mandos que los envían a morir se lucran con sus vidas en busca de un triunfo del islam político frente al capitalismo occidental que, de igual manera, las quiere colonizar políticamente. Por eso no es de extrañar que la fuerte oleada de ataques se haya desatado después de la ocupación por parte de Estados Unidos de países del Golfo Pérsico: «Los ataques no son religiosos, pues los intereses son políticos. El hecho es que se usa la religión para mandar un mensaje. Realmente se trata de terrorismo», considera Nabil Ayocuh. En la película se representa esa colonización que, supuestamente, combate Isis, representada por una ruidosa fábrica de gran tamaño justo al lado de las casas de escasa altura, con paredes agrietadas y planchas de metal como techao en las que residen los habitantes de Sidi Moumen.