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"Noche de bodas": La familia que mata unida...

Directores: Tyler Gillett, Matt Bettinelli-Olpin. Guión: Guy Busick. Intérpretes: Samara Weaving, Andie MacDowell, Mark O’Brien. EE UU, 2019. Duración: 95 minutos. Terror.

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Que no sabe usted de qué manera utilizar como Dios manda una ballesta para darle matarile a una pobre chica: pues nada, por eso mismo se inventaron los tutoriales de youtube. Que se ha excedido con la coca y no hay forma de llevarse por delante a la víctima señalada porque le tiembla hasta el misterio: tranquila, que habrá más oportunidades y nadie echará en falta a una doncella... La divertídisima, irreverente película que nos ocupa, dirigida por Matt Bettinelli-Olpin y Tyler Gillett, destila humor negro, gore, bastante mala leche, e, incluso, cierta crítica social («efectivamente, los ricos son distintos», afirman en cierto momento), todo envuelto en una atmósfera muy decadente, polvorienta y «british» aunque la cinta sea de EE.UU. Desde luego, la historia promete desde que arranca: una rubia y en apariencia frágil jovencita (Samara Weaving, la nueva sensación del género) debe, durante la noche de bodas y obligada por la millonaria y disparatada familia de su flamante marido, participar en una vieja tradición que acaba convirtiéndose en una lucha por la vida. La fastuosa y laberítinca mansión acoge, pues, este juego del escondite mortal que paulatinamente se va cobrando cabezas un poco a la manera tan divina en que desaparecen los personajes en películas deliciosas como «Diez negritos» o «Un cadáver a los postres», pero con más sangre y chorreantes osarios de por medio. Miren, la llegan a firmar, por ejemplo, aquellos Roberto Rodríguez y Tarantino de antaño, y habría colado. Me parece que no hay mejor piropo.