Tom Holland, el spider-man más fresco y descarado

El actor de «Lo imposible» salta con red al universo Marvel en «Homecoming», que aspira a seducir al público joven con una relectura que convierte en un «milennial» al hombre-araña.

Holland da vida al Spider-Man más descarado y fresco que se recuerda en «Homecoming»
Holland da vida al Spider-Man más descarado y fresco que se recuerda en «Homecoming»

El actor de «Lo imposible» salta con red al universo Marvel en «Homecoming», que aspira a seducir al público joven con una relectura que convierte en un «milennial» al hombre-araña.

Pocos personajes del universo Marvel apelan a la identificación con el lector de cómics o, en este caso, espectador de cine, como Spider-Man. Un chico normal que, merced a una picadura de araña, pasa a adquirir superpoderes. El «tú puedes ser Spider-Man» ha permitido que el hombre-araña sea, desde sus primeras apariciones en el año 62, uno de los personajes más queridos de Marvel, sobre todo entre la juventud. Y es que Spider-Man está hecho un chaval. O eso, al menos, pretende demostrar Marvel con este «reboot» (reinicio) de la saga.

«Con esta película se da la circunstancia de que todos están muy emocionados. Hay altas expectativas creadas y yo espero hacer justicia y permitir que los fans estén contentos». Quien habla es Tom Holland, el niño de «Lo imposible» que, a sus 21 años, aporta savia nueva al hombre-araña. Desde que se anunció la jugada maestra de alta ingeniería económica que permitía a Disney (dueña de Marvel) contar con Spider-Man, cuyos derechos cinematográficos desde los años 90 los ostenta Sony, arrancaron las especulaciones sobre quién daría vida a este jove enfundado en un traje rojo y azul con capacidad de lanzar telas de araña para surcar las azoteas de Nueva York. Pero la gran prueba de fuego de Tom Holland como Peter Parker llegó el año pasado con el estreno de «Capitán América: Civil War», en el que Spider-Man hacía un cameo histórico, involucrándose por primera vez en pantalla con Los Vengadores. «Tuve una respuesta muy positiva por parte del público y el reto era continuar ese camino durante 90 días de rodaje frente a los 4 de ‘‘Civil War’’», señala Holland.

«Spider-Man: Homecoming», el regreso del superhéroe tras el cuestionado «The Amazing Spider-Man: el poder de Electro» (2014), arranca precisamente con un guiño a su integración en el, así llamado, Universo Cinematográfico Marvel. El adolescente Peter Parker se nos presenta, excitadísimo, cumpliendo su sueño de pelear junto a Los Vengadores para, a los pocos minutos, de regreso a Nueva York, sumirse en una especie de depresión. Ha superado la prueba, pero Tony Stark (o lo que es lo mismo, Iron-Man, su mentor, interpretado por Robert Downey Jr.) lo relega a un segundo plano. «Sólo le ofrece ayudar a viejecitas a cruzar la calle, pero Peter quiere algo más», señala Holland, quien apunta que «el gran conflicto que encontramos en toda la película es que él es un alumno de instituto y a la vez un superhéroe. Tiene que manejar las dos cosas». Y ganarse el respeto del resto de la «troupe». Por fortuna, la presencia de un gran villano, Vulture, amenazando la paz de la ciudad, le permitirá poner a prueba sus poderes.

La identificación entre Holland y el Peter Parker de «Homecoming» es casi perfecta. También el actor británico tiene que demostrar en Hollywood que puede llevar a buen puerto esta nueva aventura de Marvel, integrándose en su nómina de superhéroes, siempre interpretados por actores de gran tirón: «Es un gran privilegio ser considerado un colega de ellos, que son gente maravillosa y trabajadora. Por ejemplo, llevo viendo pelis de ‘‘Los Vengadores’’ desde que soy niño y es un gran privilegio estar ahora aquí». Desde el momento en que fue elegido para este papel (incluso antes), Holland ha tenido que lidiar con pesos pesados. En el mismísimo casting se le presentó en frente Robert Downey Jr. «Fue abrumador conocerle así. A mí me gusta improvisar, pero en Marvel necesitan que te sepas el texto perfectamente. Por suerte, cuando empecé el casting, Robert comenzó a cambiarlo todo y empezamos a jugar». Él es, fuera y dentro de la pantalla, su modelo, su mentor pero también el «padre al que matar» para encontrar un hueco propio. Michael Keaton, que interpreta a Vulture (un hombre pájaro que parodia abiertamente al Keaton de «Batman» y de «Birdman»), es directamente su enemigo en el filme. En la vida real, Holland no tiene más que elogios hacia él: «Es un tío duro, es una pasada; está lleno de optimismo y vida cuando interpreta, y este supervillano distinto: una persona normal, que se busca la vida, no es un millonario o alienígena».

A pesar de lo encorsetado que es el trabajo en Hollywood, Holland ha podido trabajar el personaje con cierto margen: «Obviamente te explican lo que quieren pero están abiertos a ideas y variantes. El director y Marvel querían crear una nueva versión del personaje y creo que lo hemos conseguido». La frescura y el descaro son las notas predominantes del «Spider-Man» más paródico y humorístico que se recuerda. Un Peter Parker marcadamente «millenial» que aspira a seducir a los jóvenes y llevarlos en masa a los cines. Holland opina que ellos «se pueden identificar con él, porque tienen que pasar por esas mismas cosas: hablar con una chica por primera vez, llegar tarde a clase por culpa de los deberes, pagar el autobús...».

El británico ha tenido que prepararse a conciencia y en diversos planos para este personaje. «Es esencial para el éxito porque es un papel muy físico. He tenido que enfrentarme a él con responsabilidad. Además, he leído todos los cómics y pasé tiempo en un insituto de Nueva York para ver cómo son los estudiantes». El hombre-araña le ocupará en los próximos años, aunque Holland confía en poder ir compatibilizándolo con papeles más modestos: «Para mí es emocionante, porque es algo que no me había pasado antes. Ahora sé que tendré trabajo durante los próximos años en vez de esperar a ver qué sale. Si pudiera hacer de Spider-Man durante 10 años estaría encantado».

De sus inicios conserva buenos recuerdos y grandes amistades. Juan Antonio Bayona, quien lo dirigió en «Lo imposible» se ha convertido en una especie de mentor: «Esa película cambió mi vida. Todo lo que sé de cine lo aprendí de Bayona y Naomi Watts (su madre en el filme), y me alegra decir que los dos son muy buenos amigos míos en la actualidad y que me han ayudado a abrirme puertas en esta profesión. Estoy agradecido de la oportunidad que me dieron y tengo ganas de volver a trabajar con ambos».