Cine

Tres filmes a competición

Robert Guédiguian, director de «Una historia de locos»
Robert Guédiguian, director de «Una historia de locos»

Tres largometrajes compitiendo. Comenzamos por «Une histoire de fou» –«Una historia de locos»–, de Robert Guédiguian, quien adapta un relato autobiográfico del escritor vasco José Antonio Gorriarán. La razón de este inicio es que Guédiguián es un habitual de la Seminci, donde se le dedicó un ciclo retrospectivo en la 44º edición. En la inmediatamente posterior ganó la Espiga de Oro a la Mejor Película por «La ciudad está tranquila». Con «El ejército del crimen» obtuvo el Premio Especial del Jurado y el Premio al Mejor Guión, y con «Las nieves del Kilimanjaro» fue reconocido por el Premio del Público y la Espiga de Plata. ¿La película de este año incrementará sus espigas? No lo creo, porque se le ha ido el ritmo al alargar innecesariamente la historia a 134 minutos.

Sí es de agradecer su buen oficio, su talento para dirigir actores –siempre con el mismo equipo–. El filme cuenta con un brillante arranque en falso blanco y negro para meternos en situación ante el problema armenio. Luego los años pasan, ya en color, y presenciamos un atentado con bomba donde se asesina al embajador turco cuando va en coche y queda gravemente herido un ciclista que pasaba por allí. El relato nos detalla las interioridades de los luchadores armenios contra los turcos, al mismo tiempo que la recuperación física y psíquica del herido. Todo muy correcto, pero para contarnos el problema armenio y las cuestiones personales de los personajes, no hacía falta su exagerada duración. Buena película, pero...

Otra película en competición fue «45 Years» –«45 años»–, de Andrew Haigh. Una cinita bonita que nos habla de una pareja que lleva 45 años casados y cinco días más tarde se les organiza una fiesta de aniversario. Un matrimonio normal, sin peleas, sin que ninguno de los dos sufra de alzheimer. La bobada reside en convertir en problema el descubrimiento de que el marido tuvo una novia anterior a su relación.

Lo único destacable es Charlotte Rampling, que ya no es la de «Portero de noche» y que se revela como una portentosa actriz. Tom Courtenay ya no es aquel «Corredor de fondo», sino todo un gran actor en el papel del marido. Merecen un premio de interpretación, pero ya han recibido sendos Osos de Plata en la última edición del Festival de Berlin por esta película.

La tercera viene de Japón, de la mano de la directora Naomi Kawase, también conocida por su participación en otras dos ediciones de la Seminci. La película se titula «An. Una pastelería de Tokio», y es una maravillosa película. Un relato sencillo, cuyo protagonista vende en un cochambroso tenderete una especie de «crêpes» rellenos de mermelada de judías. Llega una ayudante, una mujer mayor que se ofrece a trabajar con él y vemos que es capaz de hacer la mejor mermelada de judías existente.

La crisis surge por una enfermedad. Gran filme, probablemente el mejor largometraje visto hasta ahora.