Cuando Camilo Sesto se convirtió en Jesucristo

El musical, que él protagonizó, se estrenó en el Teatro Alcalá Palace de Madrid en 1975 y se convirtió en un acontecimiento cultural

El musical, que él protagonizó, se estrenó en el Teatro Alcalá de Madrid en 1975 y se convirtió en un acontecimiento

El año 1975, además de recordado por la muerte de Franco, sería un año muy importante para la música española. Camilo Sesto, un artista ya con una solidez internacional incuestionable, decidió montar en España el musical "Jesucristo Superstar", que él financió y produjo, con un coste total de alrededor de 12 millones de pesetas. Una operación arriesgada dadas las características de la empresa y el momento político que vivía España. Se estrenó el 6 de noviembre, poco días antes de que muriera Franco -lo que implica que también tuvo que vadear los problemas de la censura- y las puertas del Teatro Alcalá Palace de Madrid se convirtieron en un hervidero de público.

La visión más humana del personaje de Jesús de Nazaret, adere<ado con vestimenta hippie y cantando rock a pleno pulmón rompió los esquemas e hizo saltar todas las alarmas. No tardaron en llegar las manifestaciones a las puertas del teatro de los grupos de ultraderecha que consideraban que el musical rayaba en la herejía.

Su puesta en escena fue alabada por el propio Andrew Lloyd Webber, compositor de la música original, quien dijo que "que de todas las producciones realizadas a lo largo del mundo la única equiparable a la original estadounidense fue la española". Una vez en marcha, las funciones se prolongaron durante cuatro meses, hasta fianles del mes de marzo de 1976, con un gran éxito de público. Las colas a las puertas del teatro eran interminables.

A Camilo Sesto le acompañaban en escena Teddy Bautista, como Judas, y la cantante Ángela Carrasco, en el papel de María Magdalena, como artistas principales. El disco que se editó, el sexto de la carrera del cantante de Alcoy (y que fue producido por Teddy Bautista, autor también de los arreglos, y José Hernández, además de por Camilo Sesto), se convirtió en un éxito de ventas.

De entre todos los temas, uno destacaba por encima de los demás, "Getsemaní", una bellísima canción en la Camilo Sesto se ponía a prueba y hacía gala de un falsete pocas veces superado. La fuerza y la garra de determinados pasajes se combinaban con la voz en un susurro que exhibía en otros. El cantante guardó siempre un cariño muy especial hacia este trabajo, que acabó por encumbrar su carrera. En su casa conservaba, después de más de cuarenta años de su estreno, las sandalias que calzaba en escena.

Jamie Azpilicueta, una de los adaptadores de la versión al español de "Jesucristo Superstar"junto con Nacho Artime, declaraba hoy que "Camilo Sesto ha sido uno de los artistas con menos ego que recuerdo. Era muy fácil trabajar con él".