Historia

Elvis corta el bakalao

Los ídolos de la posmodernidad sólo duran una generación. Así, a Elvis Presley le sustituyen los Beatles, a ellos, Dylan, que se difumina cuando Bowie irrumpe, hasta que deja su sitio a Michael Jackson y Madonna. Y a cada ídolo, su filosofía: la rebeldía del rockero, el «paz, amor y LSD» de los hippies, el romanticismo fuera del armario del «glam» o la provocación sexual de los 90. «Todos los ídolos se constituyen igual, como un referente juvenil de corto recorrido. Es un esquema que empieza en la segunda mitad del siglo XX, en el momento en que la juventud puede considerarse un grupo de edad en sí misma, porque tiene poder adquisitivo. Eso no existía antes, y por eso hay un salto cualitativo importante entre el seguidor de Sinatra y el de Elvis», dice Lluís Fernández, colaborador de LA RAZÓN y comisario de la muestra «Ídolos Pop» que se inaugura mañana en el MuVIM de Valencia, y en la que pueden verse un millar de discos de vinilo, barbies vestidas de rockeras, libros y hasta 200 carteles originales que anuncian sesiones de la Ruta del Bakalao.

La muestra arranca en 1954, con Elvis y sus imitadores. «Johnny Halliday en Francia, Adriano Cellentano en Italia, Keith Richards en Inglaterra y Bruno Lomas en España», cuenta Fernández, que ha organizado un itinerario en el que luego vienen las chicas ye-ye, los consabidos Beatles y toda la invasión británica (The Who, los Stones, Kinks, Animals...), después la psicodelia y el glam... hasta llegar al «bakalao» pasando por Seguridad Social y el Dúo Dinámico. Porque al visitante le recibe una pista de discoteca, con luces estroboscópicas, neones y un John Travolta de cartón.

«Hay un capítulo que se dedica al baile porque es una parte muy importante de la cultura popular. Es curioso, porque las primeras discotecas nacen en el París ocupado por los nazis, que prohíben la música ''degenerada'' en directo y los parisinos se ven obligados a bailar canciones grabadas. Y lo curioso es que las siguientes discotecas se abren en Argelia, que es también Francia, y en la costa valenciana: desde Alicante hacia el norte y hacia Ibiza», añade. Así que las discotecas resultan ser un rasgo cultural en la tradición valenciana que terminan por derivar en la «Ruta Destroy» (que es como denominaban los que la vivían a la «ruta del bakalao»): «Son los mismos locales, que, 50 años después, se renuevan. Pero con el mismo concepto: gente bailando música grabada».