Libros

Erri de Luca: «La palabra revolución ha caducado. Pertenece al siglo XX»

El escritor publica «La edad experimental», una defensa de la vejez y de las posibilidades que ofrece la edad tardía. «La vejez es una edad de aventura», afirma

El escritor italiano Erri De Luca.
El escritor italiano Erri De Lucalarazon

Erri de Luca no comparte las ideas extendidas sobre la última etapa de la vida y, al contrario de pesimistas y agoreros, considera que «la vejez es una edad de aventura, que no reduce las posibilidades, sino que te anima a seguir explorando y a tomar riesgos para la cabeza y el cuerpo». De un documental y de la ascensión sin cuerda de una pared de doscientos metros, el escritor se ha sacado de la manga «La edad experimental» (Seix Barral), coescrita con Inés de la Fressange. Unas sucintas páginas que abordan los últimos años y donde el novelista vuelve a mostrar su mirada conformista y su aliento rebelde. «Ahora hago las cosas con más intensidad, sin renunciar a nada. Hago más actividad física, leo más y juego más conmigo mismo. He formado una nueva disciplina. Es una situación de compromiso que pone a prueba el cuerpo. El cuerpo siempre responde con entusiasmo a los estímulos».

«La IA jamás va a poder escribir mis libros»

Erri de Luca

A los jubilados que han decidido tirar la toalla, abandonarse a filípicas derrotistas y argumentaciones de publicista, les conviene atender esta lectura y a las palabras del escritor, que considera esta edad un momento de experimentación, donde no hay que renunciar a nada. «Es la mejor edad para mí. Es cuando estoy más de acuerdo con mi cuerpo», asegura.

Erri de Luca no ve «nada de decadencia» en las edades tardías. Como diría Luis Landero, acude al gimnasio y entrena, porque lo único que tiene claro es que a la cama hay que irse cansado. Pero reconoce que los ancianos, como los pobres, están escondidos en nuestras sociedades. «La gente no quiere relacionarse con la vejez de los demás. Antes, la gente mayor moría en casa. Lo que vemos en esta decisión es un debilitamiento del vínculo familiar. Se considera al viejo como una carga de la que uno tiene que desprenderse. Es una de las miserias de los tiempos que corren. La vejez en el pobre despierta un sentimiento de culpabilidad. Pero si eres rico, la vejez es muy buena. Eso sí».

La juventud eterna es invención del siglo XXI. ¿Qué le parece?

La alimentación y la medicina han prolongado la edad media de la gente, y hay personas más mayores que antes. Este grupo de personas vive mejor esta edad que sus padres. Ahora se trata de luchar contra la decadencia, pero resulta ridículo teñirse el pelo o ver a ancianos que se hacen trasplantes de cabello. Hay técnicas que te permiten parecer más joven y no lo condeno. Pero lo que me da más miedo es que una chica joven se haga retoques, porque lo que sigue es una moda, un producto publicitario. Yo no escondo mi edad. Todos los rostros tienen una historia. Uno no puede borrar su historia con retoques estéticos o quirúrgicos. Es como si se borrara a sí mismo. Tengo la cara que me he merecido a lo largo de estos años y tengo curiosidad por conocer qué más escrituras puedo añadirle en los días que me quedan».

¿La vejez cambia el sentido de las palabras, como «libertad» o «revolución»?

La palabra revolución ha caducado. Pertenece al siglo XX. El siglo XX fue el siglo de las revoluciones. Desmembró las potencias imperiales y muchos pueblos nacieron de estas luchas, pero la historia a veces empuja hacia adelante y otras vuelve hacia atrás. Ahora estamos en la fase de retroceder».

Erri de Luca sostiene, sin tapujos y sin miedo a la respuesta o a la sorpresa que pueda causar, que «no quiero que me recuerden cuando haya muerto. No tengo hijos. Hemos estado juntos, ha estado bien y adiós». Al mismo tiempo, hace una enconada defensa del valor de lo inútil, del aprendizaje que se emprende por gusto y no porque trae consigo un rédito. «Las cosas más bonitas son las que no tienen ninguna relación con lo útil. Todo lo que es inútil es magnífico. Empecé a aprender ruso y ¿para qué me sirve ahora? Para nada, pero hay autores que me gusta leer en su lengua original. Eso es lo bonito. Lo más bonito de nuestras actividades son las que no sirven absolutamente para nada. Subir a una montaña no tiene utilidad, pero es fantástico hacer algo tan inútil».

«La valentía y el coraje no existen si los riesgos que corres son voluntarios»

Erri de Luca

La escalada es una actividad imposible de desligar del autor. Comenzó a practicar este deporte tarde, cuando frisaba los treinta años, pero desde ese momento no se ha apartado de su disciplina. Su cuerpo, ligero y enjuto, se adapta a esta severa disciplina, que no ha abandonado y continúa disfrutando de ella sin temor a nada. «La valentía no tiene nada que ver con esto. La valentía y el coraje no existen si los riesgos que corres son voluntarios. El coraje es cuando aceptas riesgos de manera obligatoria. Vemos a personas que trabajan y que mueren en accidentes laborales porque les ha aplastado un camión o porque se han intoxicado con un gas. Para hacer determinados trabajos hay que correr ciertos riesgos, y ahí está la valentía. Los deportes, incluso los extremos, no tienen nada que ver con la valentía. Solo es poner a prueba el cuerpo».

Erri de Luca tampoco ha abandonado su espíritu combativo, su pasado al filo de la actualidad y la política. «Las ideologías son sentimientos que, de alguna manera, apelan al ánimo. Ahora no es tanto que necesitemos ideologías, sino reavivar la pertenencia, la impresión de que todos somos iguales y que una comunidad se mantenga unida. En Italia existe un déficit de participación electoral y de sentimientos de pertenencia».

«Con los jóvenes de las nuevas generaciones, la historia empieza con ellos. No les interesa el pasado»

Erri de Luca

La senda de sus reflexiones lo lleva a concluir que «la juventud de hoy ignora la vejez. No hay ninguna protesta contra el poder de los ancianos. Nosotros, cuando éramos jóvenes, fuimos muy críticos con los adultos. Les regañábamos, les acusábamos, les reprochábamos cosas. Después de la guerra aumentó la natalidad, y por eso éramos tantos y fuimos la primera generación culturalizada a nivel masivo. Fue una masa crítica en la sociedad. Podíamos reprender a nuestros padres por lo que habían hecho en la guerra. Pero la generación actual no quiere saber nada de la historia anterior. No se puede imaginar lo que había antes. No sienten curiosidad por el pasado y sus padres tampoco les cuentan nada. Les dejan a su aire, con la televisión y sus mensajes… Con estas nuevas generaciones, la historia empieza consigo misma. No hay una polémica con los ancianos y debería haberla».

Erri de Luca afirma que «cada día que pasa tiene derecho a ser el último para mí». Reconoce que «no protestaría si me muriera al final de cada día. Por eso trato cada día como si fuera el penúltimo, con lo cual trato de no malgastar un momento». Y, a pesar de la irrupción de la IA, asegura que «seguiremos con la necesidad de contarnos historias. La especie humana siempre nos hemos contado historias. Nos ha gustado. Lo único que ahora, a lo mejor, no nos las cuentan los abuelos, sino la IA. Aunque la IA jamás va a poder escribir mis libros».