La modernidad, según Latinoamérica

El Museo Reina Sofía muestra por primera vez en España los fondos de la colección Patricia Phelps de Cisneros

Patricia Phelps se asoma a través de una de las piezas expuestas
Patricia Phelps se asoma a través de una de las piezas expuestas

Un continente de modernidad. El Reina Sofía exhibe doscientas obras procedentes de la Colección Patricia Phelps de Cisneros –de las que cincuenta, como adelantó LA RAZÓN hace una semana, quedarán en depósito en el museo madrileño–. Un recorrido por la modernidad a través de una serie de pinturas, instalaciones y esculturas. En presencia de Manuel Borja-Villel, director del centro y comisario de la muestra junto a Gabriel Pérez-Barreiro, y de la propietaria de estas obras, se presentó uno de los eventos expositivos más esperados. Un recorrido por los principales artistas latinoamericanos del periodo que abarca desde los años treinta hasta la década de los setenta. Una oportunidad para romper tópicos heredados y descubrir que los países latinoamericanos forman un corpus creativo con identidad propia, pero no unísono y común. En estas obras se pueden apreciar las idiosincrasias y particularidades de cada país, un localismo que cada vez es más universal. «Sustituye la imagen de una América Latina mágica por otra geométrica, con una visión propia del arte», recordó Borja-Villel, quien insistió: «Cuando se empezó a formar esta colección, el nombre de muchos de estos creadores no era tan conocido como hoy en día». Una propuesta que nació de la observación, de la mirada para detectar al verdadero artista entre la multitud de propuestas, y que ahora se podrá ver por primera vez en España. «Han sido treinta años de trabajo, de creer en Latinoamérica y de crear puentes de entendimiento, aproximaciones entre culturas. Estas piezas son una manera de pensar distinta, y éste era el momento de mostrar al mundo estas obras revolucionarias», declaró Patricia Phelps.

A partir de esta selección se aprecian las reinterpretaciones que, desde los países del otro lado del Atlántico, se hizo de las corrientes artísticas, demostrando que estos creadores no eran meros seguidores de una moda: proponían, reinventaban y, también, reinterpretaban las proposiciones, como ocurre con Juan Antonio Molenberg y Juan Melé, que, partiendo de Mondrian, reflexionan sobre el espacio físico de una obra de arte: dónde empieza y dónde termina. Por eso sus obras rompen cualquier marco y relieve.

Puntos de vista

Los artistas recorren la modernidad trabajando distintos puntos. Algunos se preocupan por la percepción de las obras de arte. Un ejemplo es «Physichromie 500», de Carlos Cruz-Díez. Una apuesta en la que también juega Jesús Soto. Sus piezas, siendo siempre las mismas, se observan de forma diferente. Otros creadores se han centrado en el diálogo con el pasado. Mientras unos defendieron la abstracción como una manera de alejarse de postulados anteriores, Joaquín Torres-García, con su uni-versalismo constructivo, abogó por una conversación fructífera con corrientes anteriores. Por supuesto, en el recorrido se podrán ver trabajos de Cildo Meireles, como «Malhas da liberdade» o «Fio». «Las cinco ideas clave de esta exposición –recalcó Pérez-Barreiro– son: la geometría, cuando los creadores consideran las matemáticas como una organización, el diálogo, la ilusión, el universalismo y la vibración». A pesar de la diversidad que estos artistas muestran dentro de un camino común, sí comparten todos ellos un aspecto: estas obras no son meramente formales. Todas ellas llevan en su interior un mensaje social, artístico o político.