La niña del pelo largo

Una adolescente de trece años ha desaparecido en un pequeño pueblo de Inglaterra, cerca de Manchester, durante las vacaciones de Navidad. La policía pide los datos de la niña y ayudados por voluntarios la buscan. Esto sucede en las primeras páginas del libro de McGregor, un inicio marcado por el misterio y la tensión que atrapa desde el primer párrafo. A partir de él el lector espera que el libro se convierta en una minuciosa investigación policial al uso, llena de sospechosos, intrigas y pistas para aclarar lo sucedido. Pero no es así, no estamos ante un libro policíaco común, el autor deja paso a la vida cotidiana del pueblo con sus problemas familiares y laborales o sus reuniones en el bar. El transcurrir del tiempo se convierte en protagonista a través de la sucesión de las estaciones y los cambios que con ellas se perciben en la naturaleza, todo ello descrito con un lenguaje peculiar y bellísimo que parece hacer resplandecer los pastos para el ganado, las nieves de la montaña o la llegada de las primeras golondrinas.

El río se mueve

Los vecinos del pueblo continúan con sus amores y desamores, sus frustraciones y sus buenos momentos, celebran los nacimientos y acuden a los duelos, la vida sigue, nos cuenta McGregor, la vida, imparable, igual que tampoco se puede detener la naturaleza, vuelven las golondrinas en abril, crecen las verduras en los huertos, las cosechas se repiten año tras año. ¿Y qué pasa con la niña desaparecida? Los años se suceden y en cualquier momento unas breves palabras recuerdan a Rebecca, de repente alguien cree haberla visto saltando cerca del embalse, otro se pregunta qué sería de ella o ha sido la protagonista de los sueños de algún vecino. Y mientras vamos descubriendo los cambios que trae el tiempo a la pequeña comunidad, cómo se cierran los pequeños comercios o el nuevo vicario es una mujer, seguimos manteniendo en la mente la imagen de una niña rubia con el pelo largo y sus jeans negros y su chaleco azul marino, a veces cayendo por las rocas, a veces escondida, a veces empujada, siempre transmitidas esas imágenes con breves palabras que son como pequeñas pinceladas de un color diferente dentro de un cuadro.

La inquietud por lo que pudiera haber sucedido que se despertó en el lector al principio, se mantiene hasta la última página mientras nos deslizamos por una exquisita prosa tejida con frases cortas, descriptivas, que a veces, aisladas, son como golpes, pero que en su conjunto crean un ritmo al que la lectura se acompasa con placer, sumergidos en el misterio que se intuye desde que leemos al comienzo los conocidos e inquietantes versos de Wallace Stevens: «El río se mueve. / El mirlo estará volando».

sobre el autor

Jon McGregor (Bermudas, 1976) ha ganado con esta novela el prestigioso premio Costa ideal para...

sumergirse en la vida de una pequeña localidad inglesa en la que ha ocurrido un suceso misterioso

un defecto

Ninguno reseñable

una virtud

Imposible no insistir en la magistral belleza de su prosa, en su ritmo y su musicalidad

puntuación

10

«El embalse 13»

Jon McGregor

libros del asteroide

320 páginas

20,95 euros