Cartas de diez

Existen en la literatura española pocos casos de un epistolario que abarque prácticamente un siglo de creatividad, una conversación que ha podido sobrevivir a las numerosas disputas que ha vivido el país a lo largo del siglo XX. Por eso es una muy buena noticia que la Residencia de Estudiantes haya publicado las cartas cruzadas entre Gerardo Diego y Juan Larrea, un abundante conjunto epistolar estudiado con rigor por Juan Manuel Díaz de Guereñu y José Luis Bernal Salgado

«Epistolario.1916-1980» reúne la totalidad de cartas cruzadas entre estos dos amigos, conociéndose hasta la fecha las de Larrea a Diego –aunque en una edición descatalogada–, mientras que las respuestas del autor de «Fábula de Equis y Zeda» permanecían inéditas hasta ahora. Son un total de 414 de dos nombres fundamentales del movimiento ultraísta, sesenta y cinco años de amistad que cubren desde los primeros y juveniles años de tanteos poéticos hasta el fallecimiento de Larrea en 1980.

El volumen resulta una fuente de información para entender ese periodo, especialmente lo relacionado con la Generación del 27. Los comentarios sobre compañeros de generación o, simplemente, lecturas a descubrir o maestros a los que seguir. De esta manera, por ejemplo, encontramos una misiva en la que Larrea habla del chileno Vicente Huidobro destacando que «me parece un poeta; y esto ya es mucho. A ratos vulgar, a ratos ingenioso, a ratos profundo e inspirado; pero siempre poeta». Interesante es también la extensa carta en la que Gerardo Diego, el 17 de mayo de 1926, habla de una serie de «sablazos» para y con Larrea. Todos giran alrededor de un homenaje a Luis de Góngora. Es la génesis de lo que sería la Generación del 27.