Literatura

El humor underground en la IV Edición del Festival La Risa de Bilbao

La contracultura ha utilizado siempre el humor como una herramienta ofensiva y subversiva, cuestionar lo establecido no es una invitación a la inconsciencia sino a ser consciente de otra manera. No consiste en tomarse la vida a guasa porque arremeter contra la farsa y encorsetamiento es un trabajo muy serio. Sabino Méndez, Borja Crespo y Manuel Vilas, moderados por Manuel Rodríguez Rivero, reflexionaron en una desenfadada mesa redonda -que tendía a rectangular- sobre el tema general del festival dirigido por Juan Bas: el humor underground. Una edición que a lo largo de sus jornadas hasta ahora ha contado con la presencia de Robert Crumb, Nick Hornby, Javier Mariscal, Bárbara Allende -Ouka Leele- y Fernando Trueba entre otros.

En el diálogo que mantuvieron los cuatro escritores se sacaron conclusiones claras, el humorista es el mejor cronista de una época; la censura actual consiste en el silencio y ninguneo; bien dijo Borja Crespo que la labor de un columnista es no crear indiferencias, algo que para el arte underground es una obligación. Como apuntó Manuel Vilas la contracultura crea incomodidad provocando a través del arte.

Un clásico en ciertas generaciones es el terror a Social Media, un terreno que fue cuestionado como fangoso, evidentemente es un arma de doble filo que sólo los auténticos contracultura saben utilizar. El underground se ha reinventado en las redes sociales que en ocasiones, aseguraba Borja Crespo, se adelantan a los creadores de viñetas o columnistas cuyas publicaciones tienen fecha de entrega. A Manuel Vilas Facebook le permite hablar con Dios, algo que en las publicaciones editoriales no le permitirían, aunque alguno piense "ya está el jilipollas de Vilas hablando con Dios, que se creerá". Está claro, en Internet también se tienen seguidores que le odian a uno siguiéndole para calentarse, ahí no pasen frío. Sabino Méndez apoyó internet como evidente herramienta y citó a Ortega y Gasset y su deshumanización del arte y de las masas, y es que el arte nuevo divide a los hombres entre los que lo entienden o no lo entienden. Crespo opina que Internet banaliza el tema, el simple hecho del derecho de admisión a los amigos en Facebook tiene poco de underground.

Todas las vanguardias han tenido un ramalazo de underground, la cultura más viva del pop tuvo un latido de provocación con Miller o Bukowski. Los contertulianos nos regalaron imágenes concretas, como aquella de Frank Zappa en el retrete, porque lo escatológico como las drogas siempre han sido un signo de libertad de expresión.

¿Todas las épocas son susceptibles al underground? Preguntó Rodríguez Rivero. Opinaron por consenso que ahora se vuelve a lo convencional, parece que estamos dormidos. Yo discrepo y por parte de Crespo me atrevería a decir que fue más una provocación a los jóvenes para que despierten porque les aseguro que la contracultura está en las calles.

No sé a quién se le ocurrió meter el término "Freak"en la tertulia – habíamos quedado que no íbamos a hablar de eso- acuñó Crespo con razón, y es que el término freak se va del tema y lleva a la confusión; llegados a este punto se les fue un poco la pelota hacia las gradas, "Simón del desierto"de Buñuel apareció como ejemplo de un mediometraje entre freak y underground, Kafka, un freak cultural, llegados al orgullo freak... Sabino Méndez se apresuró a zanjar el tema iluminado por el beat y sacando a la palestra a Hunter S. Thompson y el "Freak Power"en las montañas Rocosas; contó cómo el escritor candidato a la alcaldía de Aspen, no ganó por 6 votos, y es que no lo hacía tanto para ganar sino para no perder del todo; este mensaje es el que mueve el humor underground porque sólo el hecho de intentarse reír de la realidad, ya es un triunfo.

Lo underground no está siempre oculto a los ojos de los que les incomoda y a veces triunfa, como le sucediera a Robert Crumb o a David Lynch que partiendo de cero consiguieron infiltrarse en la sociedad hasta llegar al reconocimiento y posterior comercio. ¿Lo comercial deja de ser underground? No lo creo, es sólo un afortunado infiltrado en el sistema.

Al finalizar se levantaron los contertulios pero para decepción de público no estaban desnudos de cintura para abajo como bromeó Borja Crespo. Un gran estruendo de aplausos y algarabía invadió la sala que por cierto tenía aforo completo. El humor está en el que lo ve, es un género de vida, en el metro o en la terraza del Ritz, en una viñeta o en una escena cotidiana. Larga vida al humor underground porque el que ríe mejor también ríe el último.