Literatura

Levanta, Rojas

Para Rojas, la vida es un palimpsesto; el tiempo («escarabajo que respira), un fluido aún más sincrónico y esférico que la Tierra misma (pues «no hay mundo, sino ventolera»). Del asombro por ese cruce entre el eterno retorno y la perpetua inedición heraclitiana hi- zo el motivo de su poesía: un riguroso canto de doble filo presidido por lo que llamaba «metamorfosis de lo mismo». Ese arduo equilibrio lo ha mantenido a la perfección la investigadora Fabbienne Bradu, editora de la obra completa de uno de los poetas más importantes en lengua española del siglo XX. Acierta con el título, «Íntegra»: como su poesía, lacónico y reverberante, polisémico y femenino: a la altura de este Don Juan de las metáforas, erotómano irredento, que llamaba indistintamente «las adivinas» a las «putidoncellas» y a las sílabas, obsesionado con palpar la sinestesia del hueco entre las piernas desacompasadas de la carne y el verbo. Y un acierto la disposición: al final las trabajadas genealogías académicas, mientras los poemas fluyen, sin el título de los libros originarios, y con elocuentes comentarios del propio Rojas a pie de página. Lejos del sepulcro, es como si un clásico publicara por vez primera sus poemas y abriera las compuertas, en una suerte abracadabrante de «Gonzalo, levanta...». Un libro imprescindible para ser leído con los zigzagueos y una lúdica sincronía, como fueron concebidos los poemas.