¿Por qué necesitamos una novela?

Desde hace años se habla de la muerte de la novela, pero la novela, como forma (no como un género que se exhibe en los estantes de una librería) ,resiste al paso del tiempo y se hace más necesaria que nunca. No solamente porque los lectores siguen prefiriéndola al cuento, sino sencillamente porque, como señala el escritor colombiano Juan Gabriel Vásquez en este formidable libro de ensayos, todavía posee el encanto de seguir inventándonos a nosotros mismos, es decir, a los seres humanos. ¿De qué manera lo hace? Según señala el autor en el prólogo del libro, «Viajes con un mapa en blanco» es una manera de intentarlo, pues en él se propone averiguar «qué es esto que llamamos novela, qué nos hace y cómo lo hace y por qué ha sido importante que lo haga (si es que lo ha sido) y por qué puede ser lamentable que deje de hacerlo (si es que deja de hacerlo)».

Así, en este fascinante viaje a mar abierto hacia el corazón de la novela, lo que Juan Miguel Vásquez hace es ofrecerse como un guía encantador capaz de señalar las coordenadas nada más que con un mapa en blanco en la mano y que lleva a sus lectores (a través de una peripecia a todas luces fascinante que pasa por Cervantes, Flaubert, Tolstoi, Camus, Vargas Llosa, Proust, Joyce y tantos y tantos otros) hacia las formas cambiantes, infinitas, de la novela.

Dividido el libro en tres bloques, en el primero Vásquez se centra en la obra del autor cervantino como modelo y punto de partida de la novela moderna, amparado, quizá, en aquello que Carlos Fuentes respondió cuando le preguntaron qué cinco libros debía leer todo el mundo («El Quijote», respondió, entonces, cinco veces). En el segundo, en cambio, el escritor pone el foco en las novelas de Flaubert, Camus, Tosltoi, Víctor Hugo y Kafka, aunque no lo hace, sin embargo, para desarmar la arquitectura de la forma novelística, sino para trazar un itinerario que va de la lectura de esos autores a la influencia que han tenido en los escritores del «boom». Autores, por otro lado, que han dejado impresa su huella en la narrativa del propio Vásquez y que le sirvieron, al mismo tiempo, para entender la realidad colombiana y de Latinoamérica.

Un naúfrago que se busca

«Viajes con un mapa en blanco», no obstante, más que un libro de ensayos a secas puede ser leído como un libro de ensayos escrito por un novelista. Alguien que, como afirma Vásquez, es una especie de «náufrago que manda sus propias coordenadas: quiere decirles a los demás cómo pueden encontrarlo» porque, también, «quiere encontrarse a sí mismo; en otras palabras, saber cómo debe leer las novelas que escribe.» Ése, en cualquier caso, parece ser el sentido que recorre esta obra. El de un escritor que se pregunta directamente por qué unos leen las novelas que otros escriben y que acaba respondiéndose que unos y otros lo hacen porque es la única manera de llegar a saber plenamente lo que somos como seres humanos.