A tiempo de regalos

La Razón
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Todavía estamos a tiempo de encargar algunos regalos para nuestros seres queridos, si no a Papá Noel –¿habrá también Mamá Noel?– sí, a nuestros tradicionales Reyes Magos, y más ahora que se han multiplicado y tenemos Reyes y Reinas Magas. En días pasados se han presentado dos libros, que no son musicales sino sobre música. La diferencia es sustancial, porque gustará más a quienes prefieren «Otello» a «Falstaff», ópera la primera para aquellos a quienes les gusta la música y la segunda más ópera para músicos. José Luis Temes (Madrid, 1956) es uno de nuestros directores de orquesta que más se ha dedicado a la música española ya sea tradicional o contemporánea. Con sus muchos años de profesión, más de cien discos editados y 350 estrenos, ha tenido ocasión de vivir numerosas anécdotas, que fue recogiendo en apuntes y que ahora se ha decidido a publicar en forma de recuerdos desordenados. No es por tanto un libro ambicioso, de hecho ya lo manifiesta de alguna forma su título «Quisiera ser tan alto...», sino un libro con el que uno se lo pasa bien durante su lectura porque está escrito con amenidad y retrata a muchas de las personas y personajes –que no es lo mismo– de nuestra reciente historia musical. Empieza recordando a Federico Sopeña con tres sabrosas anécdotas sobre «El Pater», para concluir con un personal recuerdo a Alberto Cortez. Entre medias, jugosas historias como la de un cantante nada madrugador, la lección que nunca quiso impartir Frühbeck de Burgos, las cosas que pueden pasar en la presentación de un artista como Rostropovich, la sorpresa de la cultura de Luis Aguilé, cómo convencer de algo a Plácido Domingo tentándole con jamón, los miedos escénicos, el recuerdo a Pedro Machado, la siempre disposición a ayudar de Alfonso Aijón... El periodista Jesús Ruiz Mantilla (Madrid, 1965) acaba de sacar a la luz su «Contar la música», un libro en el que recoge sus personales visiones de los artistas que ha conocido y a quienes ha entrevistado a lo largo de dos décadas como cronista de «El País». En él se entremezclan los géneros que cultiva todo periodista: el reportaje, la entrevista y la opinión. Especialmente humano es el capítulo dedicado a Abbado. Planteado en la línea de otros escritores a quienes admira, como Lebrecht o Ross, reúne también la virtud de ofrecernos a través de sus líneas una panorámica de lo que es nuestro mundo musical. Dado que se halla centrado en los directores de orquesta y pianistas, se echa de menos a otros artistas, como los cantantes, sobre quienes sin duda estará trabajando para su próximo libro. Ambas publicaciones gozan de una amable lectura, amena y sin complicaciones, que viene muy bien estos días.