De Cibeles a Jovellanos

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Fronteras. Obras de I.Weber, A.Berg, H.Eisler, F.Poulenc, P.Dessau, V.Ullmann. Mezzosoprano: Marina Pardo. Piano: Claudia Pérez Iniesta. Auditorio Cibeles del Ayuntamiento de Madrid. //

Puertas abiertas a los 160 años. Obras de Bretón, Sorozábal, Chueca, Barbieri, Chapí, etc. S.Cordón, F.Bou, A.Ibarra, O.Stroia, F.Corujo, R.Lojendio, J.Rodríguez-Norton, C.Romeu, M.Martín, R.Iniesta, J.A.López, N.Fabiola Herrera, R.Esteve. Orquesta de la Comunidad de Madrid y Coro Titular del Teatro de la Zarzuela. Madrid, 11-10-2016.

Tarde de contrastes en Madrid. En el desconocido y muy recubierto de madera auditorio del Palacio de Cibeles la mezzo Marina Pardo desgranaba nueve canciones de temática bañada de dolor centrada en la Europa de entreguerras mientras el vecino Teatro de la Zarzuela celebraba festivamente sus 160 aniversario. No lo tienen fácil los cantantes españoles para ganarse la vida sobre un escenario. Marina Pardo, con la ayuda de Jorge Fernández Guerra, ha echado mano a la imaginación para proponer un viaje personal. Una narradora va contando los pensamientos de un cuervo que vuela sobre la Europa de entreguerras. Habla de fronteras, de repartos de territorios, de venganzas, de exterminio... y la mezzo va interpretando, acompañada de piano, canciones relacionadas con dicha temática. Cuatro de ellas escritas por judíos, dos de los cuales murieron en las cámaras de gas. Lástima que el público, que acabó emocionado con «Wiegelah» de Ilse Weber –a capella al inicio y con piano al final– no dispusiese de los textos. Si conviene no olvidar el dolor, tampoco ha de olvidarse la alegría y la calle Jovellanos puede estar orgullosa de lo que en ella se ha vivido a lo largo de 160 años. Daniel Bianco, que quiere volver a insertar la vida del teatro en el Madrid en que se ubica, ideó una gran fiesta con romanzas, dúos, coros y preludios muy populares interpretados altruistamente por más de una docena de artistas. Imposible la reseña individual, pero quede constancia de la variedad, desde la desenvoltura de la veterana Milagros Martín, tan ligada al teatro, a las ganas de la más joven Ruth Iniesta, pasando por el siempre agradecido «En la huerta del Segura» que entonó José Antonio López con acompañamiento de coro y rondalla de guitarras. Cerraron todos a una con la jota «Aragón la más hermosa» de «La Dolores», tras la que apareció la tarta de cumpleaños y Bianco agradeció al público su histórico apoyo. Estas celebraciones corren el riesgo de eternizarse en pausas, pero Oliver Díaz lo evitó al no abandonar jamás el podio, dando rapidez a las muchas intervenciones y dirigiendo con vivacidad. ¡Felicidades!