Delorean: «Hemos enterrado lo que nos pasó en México»

La banda publica «Muzik», un disco marcado por el house y la pista de baile, que se presentará en el FIB, Dcode y Vida Festival, y rememora el secuestro de 48 horas que sufrieron en 2013: «No se lo deseamos ni a nuestros enemigos».

La banda publica «Muzik», un disco marcado por el house y la pista de baile, que se presentará en el FIB, Dcode y Vida Festival, y rememora el secuestro de 48 horas que sufrieron en 2013: «No se lo deseamos ni a nuestros enemigos».

Son un caso extraordinario de exportación musical española. Delorean llevaban cuatro discos publicados con moderada repercusión en nuestro país cuando fueron fichados por el prestigioso sello americano Matador, con el que publicaron su mejor trabajo y el que les catapultó al éxito internacional y a las portadas de las revistas especializadas de medio mundo. «Subiza» (2010) era un álbum electrónico que hasta entró en las listas «mainstream» españolas, al que siguió un frenazo lógico que se plasmó en un disco más pop pero también más lento: «Apar» (2013) fue un experimento que se pareció a una resaca. Fue en la gira de ese año cuando los cuatro de Delorean, Igor Escudero, Guillermo Astrain, Unai Lazcano y Ekhi Lopetegui, sufrieron un desagradable incidente en México que les llevó a las páginas de la prensa generalista. Fueron secuestrados y liberados en dos días de absoluto terror.

«Lo que vivimos no se lo deseamos ni a nuestro peor enemigo», dice Escudero, con algo más de ganas de hablar del tema que su compañero Lopetegui. La información que llegó a España es que se trató de un secuestro «virtual» pero no tuvo nada de eso, sino que los cuatro músicos permanecieron 48 horas incomunicados mientras los captores pedían un rescate a sus familias en su localidad de origen, Zarauz (Guipúzcoa). Fue un secuestro en toda regla aunque no mediara violencia. «Es una experiencia que hemos decidido enterrar. No queremos hablar... es algo que ocurre, que pasas página y ya está», comenta, eso sí, sin afectación. Por suerte, no se convirtió en un trauma que les haya hundido, ni mucho menos. ¿Volverán a México? «Pues claro. Tenemos idea de hacer una gira latinoamericana en un futuro cercano. Aquello pasó y ya está, no vamos a permitir que se convierta en la experiencia central de nuestras vidas», zanja Escudero.

La experiencia central de sus vidas es la música. «Y de la música, si tengo que destacar alguna, nuestra actuación en Coachella (2011), que fue la guinda a todo un trabajo que hicimos muy intenso en Estados Unidos. Lo hemos trabajado mucho: actuamos en Nueva York 16 veces en un año. Así que la repercusión que tuvimos fue a golpe de ir creando la base de fans. Fue una suma de cosas, porque durante una época llegamos a tener un millón de escuchas diarias en nuestro MySpace», explica Escudero sobre una red social que ya suena a prehistoria. «Lo del fichaje por Matador, si me lo dicen con 16 años, no me lo habría creído. Sin embargo, cuando les conoces luego y estás allí te das cuenta de que las cosas son más mundanas. De que son un sello independiente que les mola la música y ya está, aunque en tu imaginario ocupan un puesto en el Olimpo. Bueno que tampoco le quiero restar importancia», tercia Lopetegui. Lo cierto es que para este disco, Delorean ha prescindido de discográficas y se ha lanzado a la autoedición. «El contrato con Matador expiró y vimos la oportunidad de hacerlo nosotros. Hoy en día tienes todas las herramientas a tu alcance, así que decidimos guisárnoslo solos».

Menos es más

Para este disco el hilo conductor parte «de la intención house» a la que se le incorporan melodías pop. «No es house al pie de la letra, aunque teníamos la idea de volver por ahí. Lo que pasa es que ya apostamos por menos elementos en vez de meter muchos y que se pisen unos a otros. En‘‘Subiza’’ hay casi una pelea de cosas sonando a la vez que se ahogan y se atropellan. Para este disco hemos dejado pocas cosas pero ordenadas». El espíritu artístico de los Delorean es el de los pintores abstractos, que cuando les pides que expliquen ideas te hablan «de la paleta de colores». «Creo que es lo que más define al disco. Hemos pasado mucho tiempo investigando hasta que dimos con el ‘’hardware’’ correcto y desde ese momento logramos darle la coghesión que buscábamos». ¿Ein? «Perdona, la verdad es que me ha quedado una respuesta un poco ‘‘nerd’’ (empollón), ¿verdad?», se disculpa Escudero. «Es cierto que para el oyente medio son conceptos técnicos que tienen que ver más con la artesanía del proceso de hacer discos, y lo que puede ser más llamativo para el oyente es que no hay en el disco ni una sola guitarra. Aunque si alguien hubiese traido una buena línea que encajase con el disco la habríamos metido sin ninguna duda», apunta su compañero.

El grupo, que tiene su residencia en Barcelona, trabajó gran parte del álbum en Montreal Estudios (Navarra), con el ingeniero de sonido Hans Krüger, y después recurrieron a su viejo amigo Chris Coady (Yeah Yeah Yeahs, Grizzly Bear, Beach House, Future Islands...) en los Sunset Studios de Los Ángeles. Además, han coproducido el tema que da título al álbum junto al madrileño Pional, otro de los artistas españoles con más proyección exterior. «Con él encontramos la línea por la que iría el disco. Nos descubrió el camino que le íbamos a dar al trabajo completo. Es muy fino trabajando». El cuarteto comienza una gira que les llevará por el Vida Festival (1 de julio, Vilanova i la Geltrú), Terrasa (2), Pamplona (13), Festival de Benicàssim (16), Amorebieta (24), Arenal Sound (2 de agosto), Canela Party (6 de agosto) y el Dcode Festival (10 de septiembre) en Madrid. Un verano intenso, como no podía ser menos en una banda de trayectoria y tirón.