John Lydon: «La industria me aborrece y me odia, pero me imita»

El ex vocalista de los Sex Pistols llena la sala Joy Eslava con el último trabajo de Public Image Ltd.

John Lydon (izqda.) junto a su mánager «Rambo» (dcha.)
John Lydon (izqda.) junto a su mánager «Rambo» (dcha.)

El ex vocalista de los Sex Pistols llena la sala Joy Eslava con el último trabajo de Public Image Ltd.

Dice el ex vocalista de los Sex Pistols que, en calidad de «rey del punk», su primera regla es no tener reglas. Motivo de más para que John Lydon (o Johnny Rotten, si lo prefieren) se salte a la torera las normativas europeas y las de urbanidad. Así, fumando en un recinto cerrado y eructando («He desayunado sardinas», se disculpa), el británico que cantó a la anarquía en los 70, repite una y otra vez sus consignas contra los corsés y, en el plano musical, contra la industria. «He tenido una carrera muy larga que me ha ido muy bien sin tener que tragar la mierda de la industria. Ahora, la industria me aborrece, me odia, pero al mismo tiempo me imita», exclama con los ojos saltones y esos escorzos tan característicos suyos.

Ayer vino a Madrid en calidad de líder de Public Image Ltd. Se enfrentó a los medios de comunicación por la mañana y llenó la Joy Eslava por la noche en el cuarto concierto de su gira europea. «No estoy aquí para hablar del pasado», dijo de primeras, intentando que la aureola de los Sex Pistols no se merendase el «show» de los PIL. Pero, poco a poco, fue relajando el ceño y habló de aquellos años que vivieron peligrosamente: «El punk no era sólo rebeldía. Se trataba de hacer las cosas por ti mismo evitando las distorsiones. Lo que salió mal con el punk no es achacable a los Sex Pistols, sino a quienes vinieron después. Convirtieron el punk en una moda, una pose, en lugar de la empatía con el resto de seres humanos. Entonces el ‘‘rey del punk’’ –él mismo– desplegó las alas y dijo ahí os quedáis».

Para Lydon, la industria es la mentira y el punk la sinceridad. «Me importa que quede claro que en mi vida he intentado siempre hablar de forma sincera y que el contenido es más importante que la imagen. Por eso, la independencia te da más claridad en los mensajes y en los objetivos y, aunque sea más difícil, la música es tu recompensa». Y eso, la independencia, es PIL. Y la posibilidad de sacar discos como «What The World Needs Now», el trabajo que presentaron anoche en Madrid, y cantar en escenarios más pequeños de los que puede permitirse una leyenda como Lydon: «Me gusta la sensación de ser telonero de las sesiones de discoteca», asegura desde la Joy Eslava donde ofreció dos horas de música «al 200%», un evento patrocinado por Son Estrella.

Para el líder de Public Image Ltd., el «setlist» no es una caja estanca. «Aún estamos en el cuarto concierto y vamos buscando la filosofía del ‘‘setlist’’. La reacción y la empatía del público ayuda a crear esa lista o a improvisar», señala. Lo que está claro, insiste, es que Lydon nunca ha seguido los pasos de nadie: «Cuando empezamos con los Pistols decían que éramos imitadores de los Ramones. Y, aunque mi experiencia musical es un continuo aprendizaje, yo nunca imito. Eso son cosas de los periodistas buscando clichés, etiquetas, influencias...».

Siempre histriónico, su «alter ego» Rotten toma el testigo y suelta una de esas parrafadas que se esperan de él: «Me ha costado mucho llegar adonde estoy y me he ganado poder hablar así de claro. ¡Incluso han hablado de mí en el Parlamento británico, cuando se debatía la ley de traición, penada con la muerte! ¿Imitadores? Me imitan a mí. ¿Os habéis fijado cuántos futbolistas llevaban mi peinado en el último Mundial?». Definitivamente, muchos.