Unas becas salidas de una barrica

Las bodegas Ramón Bilbao, en colaboración con Ara Malikian, premian a tres jóvenes de conservatorio con una gira

Las bodegas Ramón Bilbao, en colaboración con Ara Malikian, premian a tres jóvenes de conservatorio con una gira

La música clásica está demasiado huérfana. “La verdad es que sí. Todo el mundo habla de apoyarla pero luego, a la hora de la verdad, hacemos muy poco por ella. Y casi siento que tenemos como un compromiso moral”, comenta Rodolfo Bastida, director general y enólogo de Bodegas Ramón Bilbao para explicar la iniciativa de su empresa al lanzar unas becas de las que van a disfrutar tres jóvenes músicos en su último año de conservatorio. Se trata de Gala Valladolid (Getafe, 23 años), Alejandro Saúl Martínez (La Habana, 27 años) y de Carlos Martín (Plasencia, 25), elegidos después de unas duras pruebas de selección y que tendrán la oportunidad de hacer una gira por España con un director de artístico elegido por el violinista Ara Malikian, que supervisa la iniciativa.

“En la bodega somos aficionados a la clásica y mantenemos una colaboración con Ara Malikian desde hace años. Él nos ha contado que los conservatorios están muy bien pero que al final el artista tiene que enfrentarse a esa experiencia del directo y al contacto con el público y hay gente muy talentosa que no brilla al nivel que se espera porque no saben desenvolverse en el ámbito del directo. Y pensamos en invertir dinero en ello”, señala Bastida. Su bodega ya le preparó hace unos años a Malikian un violín fabricado con madera procedente de las barricas, proceso que fue grabado para el documental “El alama de un violín”. El vino que contenían aquellas barricas fue vendido en una serie limitada y la recaudación será la que pague finalmente la inversión necesaria para las becas. “Es cerrar un círculo”, comenta Bastida.

Así, saldrá a la carretera este cuarteto de cuerda por diferentes ciudades. “Intentaremos que todos ellos tengan una implicación en cada una de las ciudades y que puedan colaborar con la gente a nivel local. No queremos que se reduzca a una serie de conciertos sin más”, señala. El colofón será una noche en el Teatro Real. “Nosotros lo hacemos por amor al arte. Es verdad que comunicaremos algo diferente a nuestros clientes y que tendremos unos vídeos bonitos para las redes sociales, pero en el fondo sólo queríamos interactuar y acercar la música, no obtener nada a cambio. Es una manera de colaborar con una causa en la que creemos”, afirma el portavoz de la bodega, que explica que la iniciativa forma parte de “Alma”, el primer proyecto de responsabilidad social de la compañía. “Nos llenan muchos aspectos, como el desarrollo de las personas. Y estar implicados en los momentos cuando salen a la calle es muy chulo”, señala acerca de un proceso en el que han participado alumnos de hasta 3.000 escuelas de música de España.

Gala Valladolid explica que “empecé a tocar porque mi padre tenía una guitarra que tocaba de vez en cuando, aunque no es músico”, comenta sobre una pasión que compagina con estudios de inglés. “La música ocupa todo mi tiempo libre y es mi pasión”. Por su parte, Alejandro Saúl Martínez es de origen cubano pero actualmente reside en Donostia-San Sebastián. Este violonchelista comenzó a tocar a los 7 años en La Habana porque, dice, “la música forma parte de mi universo sensorial y está íntimamente ligada con mi necesidad de expresión”.

Es un gran maridaje el de la clásica y un buen caldo. “Para nosotros, como marca de vino, nos gustaba la música clásica porque nos apetecía algo más tranquilo y más afín al momento hedonista de su consumo. Creo que te sientas con un vino, escuchas buena música y es fácil ponerse creativo. Hasta puede que te olvides de los problemas”, concluye Bastida.