Cultura

Poética del desamparo

Este reputado narrador es, sobre todo, un poeta. Nueve libros de versos le contemplan, y este mismo año los reunió en «Poesía completa 1980-2018». Escribe poemas de línea clara, largos y prosaicos, desencantados, agarrados a la vida simple, urbana y próxima. Por eso podemos encontrar uno titulado «MacDonald’s», en el que el sujeto poético está en uno de esos establecimientos en la zona céntrica de Zaragoza, u otro llamado «La España de la Transición», o «Amor», que empieza con la autoparodia «Una mañana Manuel Vilas sacó todo su dinero de los bancos». El autor es sufriente, sarcástico, tocado por el alcohol y el engaño marital, sensible a la política a ras de suelo, al dolor de perder a los padres. Por eso el realismo descarnado empapa su obra en general, siempre alcanzando altas cotas literarias, ya desde el poema, el ensayo –su último libro de no ficción, si podemos considerarlo así en un autor que siempre buscar romper barreras de género literario, es «América, libro de viajes» (2017)–, el cuento –en su haber tiene tres libros, el último «Setecientos millones de rinocerontes» (2015)– y, claro está, la novela.

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Este aficionado al esquí y a la natación, que ha vivido en Estados Unidos y se define como marxista, habitual colaborador de diversos medios de comunicación y cuyas obras han sido publicadas en Norteamérica y los países más importantes de Europa, llegó a su clímax comercial el año pasado con «Ordesa». La novela –la sexta de su trayectoria–, que disfrutó de catorce ediciones en menos de un año y vendió más de cien mil ejemplares, recibió todo tipo de parabienes entre sus colegas escritores, que destacaron su historia desgarradora y conmovedora a partes iguales; un relato personal, a ratos autobiográfico, que ahondaba en la bondad, el amor, la vulnerabilidad humana, la relación paterno-filial. Una forma para Vilas de amarse y rearmarse tras una etapa difícil, de reajuste ante una vida que se desmoronaba, de preguntarse por aquellas familias de clase media que han ido componiendo España durante las últimas décadas, con prosa poética por momentos, con una voz narrativa de un hombre de 52 años nacido en Barbastro, de oficio escritor, de existencia dolorosa que busca, mediante la escritura, exorcizar su desamparo.