Presentaciones de temporadas

La Razón
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Llevamos semanas en las que críticos y redactores no damos a basto a la hora de acudir a cuantas presentaciones de temporadas se convocan. Hace ya algún mes, eran Real y Liceo quienes presentaban sus temporadas 2016/17. Luego han seguido las de ABAO, la OCNE, la RTVE, los Teatros del Canal, el CNDM, la Filarmónica, el XVI Encuentro de Música y Academia en Santander, anteayer la Zarzuela y ayer mismo Ibermúsica y Palau de les Arts, etc. A ellas hay que añadir los festivales: Perelada, Quincena de Donostia, Santander, Granada, La Palma, etc. En toda nueva temporada hay dos aspectos, fondo y forma, el contenido y cómo se da a conocer. Hay quienes simplemente lo hacen en octavillas o anexos en los programas de mano, como Juventudes Musicales, y hay quienes lo hacen a bombo y platillo, como la OCNE, el CNDM o la Zarzuela. El despliegue de la OCNE impresiona por su espectacular presentación multimedia que comanda muy bien Félix Alcaraz y que engancha. Al CNDM le basta con el entusiasmo de Antonio Moral durante más de una hora y el más que decente cóctel posterior. La forma permite ver los ánimos de las organizaciones o los cambios de mentalidad que se producen cuando cambia su gestión. Así, por ejemplo, ha llamado la atención el paso de la presentación de Ibermúsica en el Hotel Santo Mauro a la sede del Instituto Italiano de Cultura y la puesta en escena de Daniel Bianco para la de la Zarzuela. También, en ocasiones, se les escapa a los presentadores algún comentario jugoso y así nos enteramos que el CNDM no anda muy satisfecho con Alicante, con las consecuencias que ello pueda acarrear.

Si la forma puede ser importante, con sus más y sus menos, porque en ocasiones arrasa con el presupuesto publicitario, el fondo lo es mucho más. Lamentablemente no hay papel en los medios para analizar una a una cada temporada. Más de uno se pregunta si hay público para tantas, sobre todo tras advertir en muchas de ellas enormes vacíos en las salas. Hace pocos días apenas se cubría el 35% del aforo del Auditorio Nacional en el recital de piano de Paul Lewis, dentro de un ciclo que solía estar hace años hasta los topes. Es fundamental acertar en las programaciones, en las obras e intérpretes. ¿Acaso tiene sentido que a lo largo de un mismo ciclo y una misma temporada se llegue a escuchar tres veces una misma partitura? Abundan los ejemplos y el abonado no va a esos conciertos a realizar un análisis comparativo. Es algo fácil de evitar, menos lo es si la misma pieza se ofrece en ciclos distintos, pero también debería cuidarse porque, por poner un ejemplo, en el Auditorio Nacional se acaban de escuchar al menos cuatro «Patéticas» en un mes. Cierto es que cada ciclo tiene su público, pero a veces existen públicos coincidentes y eso hay que tenerlo en cuenta.

A todos, mucha suerte en abonos y taquillas.