Teatro

¿Quiere comprar el coche de «Don Giovanni»?

Sentirse Moctezuma un lunes cualquiera poniéndose su corona, 70 euros. Caminar por el pasillo como la mismísima princesa Ginebra, 400. Blandir en el aire de su salón la espada de Merlín, 150. El resto lo ponen ustedes con un poco de autosugestión y el aria adecuada a todo volumen en el equipo de música, pero el Teatro Real ofrece lo más difícil: más de mil objetos (entre trajes, decorados, pelucas, tocados y utilería) que se han utilizado en las representaciones de seis óperas distintas salen a subasta pública el próximo 26 de diciembre. Las pujas se abren en un abanico de precios que van desde los 20 euros por algunos vestidos a los 7.800 que cuesta una réplica de un coche de época que se construyó para «Don Giovanni». «Son objetos únicos, hechos en nuestros talleres, fabricados para cada ópera por nosotros. No se compran fuera porque tardarían mucho en hacerlos y no quedaría exactamente como buscamos», comentó Ignacio García-Belenguer, director general del Teatro en la presentación de lo que han llamado «La Almoneda del Real», y que parece ser que desatará la euforia de los mitómanos de la ópera, que los hay.

«Sin muerto sale más barato»

Abrigos a 50 euros, maquillaje «Kabuki» importado de Japón, 40; tocados por 90, un velocípedo (un tipo de bicicleta) a 120, pero hay más objetos únicos. Un carro de los que transportan mineral en una mina lleno de huesos falsos, 180 euros. «Sin muertos dentro sale más barato», aclaran desde el Teatro. Un armario en forma de baúl en el que cabe uno dentro, 250. Una cámara de tortura que estuvo sobre el escenario de «El viaje de Simorgh» cuesta sólo 100. Un conjunto de cinco decorados metálicos («ideal para alguien que tenga un bar») son suyos por 100. Un chollo. Entre los trabajadores del coso madrileño ya hay una fiebre por ver quién se queda con dos pequeños ataúdes utilizados en «Macbeth», que salen a 20 y 90 euros. Lámparas de araña, crucifijos, sillas de tijera pintadas a mano, tronos, coches de choque falsos, velas gigantes, caballos a tamaño natural. Los objetos se exponen en las salas y pasillos del teatro madrileño y abren un mundo en el que se pasa en un abrir y cerrar de ojos del mundo más kitsch a diseños de Jesús del Pozo. «Son piezas de arte, pero el teatro no puede permitirse el almacenaje ni tampoco tiene sentido, porque forman parte de montajes que ya tienen nueva escenografía o la que se guarda está incompleta. No se pueden alquilar ni van a utilizarse. Es mejor que estén en casa de alguien que en un contenedor en Arganda del Rey», explicaba García-Belenguer, que apuntó que el conjunto sale a la venta con un precio total de salida de 80.000 euros, pero que puede multiplicarse por varias veces su valor. Cualquiera (se recomienda tener una casa grande) puede llevarse un pedacito de historias como «Macbeth», «Carmen», «Don Giovanni», «El viaje a Simorgh», «Faust-bal» o «La Dolores». Si bien no precisó a qué será destinado el dinero recaudado, el director del teatro apuntó que la idea es «reforzar el proyecto pedagógico y mejorar las políticas para jóvenes. Nos gustaría extender las entradas a precio reducido para menores de 30 hasta los menores de 35 años», comentó.