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"Rockdeluxe": 35 años de la "biblia de los modernos"

«Me levanto sabiendo que soy portada de ‘’Rockdeluxe’’ en los quioscos de todo el país». Era el año 85, concretamente el número 20 de la revista recién fundada en noviembre del anterior. Lo cuenta Loquillo en «Chanel, cocaína y Dom Pérignon», dando fe de la importancia de encabezar la publicación que 35 años después sigue en la brecha, en días como hoy en que hay niños que no entienden para qué sirve o qué se compra en un quiosco. En 1984, plena Movida, «Rockdeluxe» refundó las extintas «Rock Espezial» y «Vibraciones» con la aspiración de surfear la nueva ola musical que, desde Barcelona, fue derivando en las calles de Madrid. Un tsunami de pelo cardado, lenguas fuera y mallas rotas que, precisamente en esos 80, iba forjando su propia industria, del underground más absoluto a la consagración de las radios, las revistas y el dinero. En cierta manera, la Movida, recién nacida, envejecía en manos del mercado. Toda aquel ansia de nuevos rostros y letras osadas, así como el descubrimiento de talentos extranjeros, se canalizó en publicaciones como «Rockdeluxe», que entrevistaba a Alaska, la madrina del cotarro capitalino, en su primer número. «Si Barcelona olía a porros y pachulí, Madrid era puro speed», rememora Edi Clavo en «Camino Soria». Y ahí estaba «Rockdeluxe» intentando dar la nota de esos olores generacionales. Pero con la música venían aparejados el cine y el cómic, otros dos ámbitos de esta revista que, tiempo después, abanderaría la electrónica y, en especial, el «indie», hasta el punto de que, como cuenta Víctor Lenore en «Indies, hipsters y gafapastas», el moderneo se les echó encima cuando en 1998 eligieron «Clandestino» de Manu Chao como álbum del año. Torres más altas han caído desde entonces. Hoy en día, «Rockdeluxe», que sobrevive en papel en un nicho de mercado que, como casi todos, ha sucumbido al huracán digital, se presenta con un número especial por sus 35 años (¡de 200 páginas!) en el que, en una lista de los mejores artistas de la década, los ritmos latinos se conjugan con los sonidos consagrados de Bowie. De Nick Cave a Beyoncé, de Los Planetas a Rosalía y el Niño de Elche... Hipsters de todas las Españas esperaban cada año, como una revelación, aquella lista de «Rockdeluxe» que marcaba el Gotha de la música, lo que debías escuchar sí o sí si querías estar en el ajo. Tirando la casa por la ventana, la «biblia indie» ofrece listas a tutiplén en su número especial: series, libros, cómics y películas, amén de canciones y discos. Confiesa Santi Carrillo, director de la publicación, que el público de la misma se encuentra entre quienes empezaron a comprarla en su adolescencia, en los 80, los 90... Ya no hay renovación posible de manos de los «millenials», menos aún de los «Z». Pero, entre tanto, «Rockdeluxe» sigue haciendo camino empapelado de canciones.

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