Festival de Málaga

"Sidosa": Eduardo Casanova abre una puerta para destigmatizar el VIH

El guionista y actor se convierte en la primera figura pública en España en revelar que vive con VIH a través de este documental, producido por Jordi Évole, que llegará a los cines el 23 de abril

En octubre de 1981 un hombre de 35 años ingresó en el Hospital Vall d’Hebron de Barcelona con un cuadro médico que los sanitarios no sabían explicar. Fue operado de urgencia, pero murió cuatro días después. Aquella historia clínica acabaría convirtiéndose en el primer caso de "sida" documentado en España. Hoy, ese hombre se hubiera salvado. Es más, podría hacer una vida completamente normal gracias a los tratamientos antirretrovirales que permiten que el virus sea indetectable en sangre, mantener relaciones sexuales sin transmitirlo y tener la misma esperanza de vida que cualquier otra persona de su edad. Es una enfermedad crónica que, tratada, ni pone en riesgo la vida de la persona con VIH ni la de ninguna otra con la que tenga relación.

Esa realidad es la que se cuenta en "Sidosa", el nuevo documental de Atresmedia en la que Eduardo Casanova sale del armario para hacer público que tiene VIH. Lo hará de la mano de Jordi Évole, productor del filme, con una extraordinaria sensibilidad, respeto y honestidad que pocas veces muestra en público el cineasta que "Aída" convirtió en estrella. Su objetivo es que su ejemplo sirva para que "cualquier persona que sienta la necesidad de contarlo, porque esto es una necesidad, le sea más fácil".

Casanova ha decidido contar públicamente que vive con VIH después de media vida escondido en el armario, aunque su cine -también presente en el documental- siempre ha mostrado parte de esa frustración. Tenía 17 años (2008) cuando supo que se había contagiado, en pleno auge de su popularidad como actor de "Aída". Durante todo ese tiempo solo lo supieron sus padres y los médicos que lo trataban.

Revelaciones complejas

El germen este documental se remonta a tres años atrás cuando Leticia Dolera, amiga de ambos, los pone en contacto, un momento en el que "Edu no estaba preparado para dar un paso así", recuerda Évole, para decir a continuación que el año pasado volvieron a quedar "ya con un Edu que tenía unas ganas locas de comunicar lo que le había pasado, cómo lo había vivido y luchar contra el estigma de lo que significa tener VIH".

"Nos propusimos contar su historia con la vocación de que fuera algo más, un documental didáctico, ya que fuimos descubriendo que seguía habiendo mucho tabú desde incluso dentro del personal médico", declara.

El documental se construye alrededor de ese silencio. La conversación con Évole -a veces divertida- funciona como hilo conductor, el de una persona que lo acompaña y respeta sus tiempos en este proceso, pero la trama se abre luego hacia otros espacios que van ampliando el contexto. Casanova relata que Paco León fue una de las primeras personas a las que se lo contó, cómo han salido corriendo otras cuando se enteraron, el estigma que existe incluso en el sector sanitario, así como también aparecen médicos que explican cómo ha cambiado la vida con VIH desde la llegada de los tratamientos antirretrovirales y qué significa vivir con una carga viral indetectable. Sidosa suena fuerte, pero era una forma de que "Edu se apropiara de un término que se ha utilizado como insulto y pasara a ser algo reivindicativo", señala el periodista.

El tráiler de "Sidosa" desvela el paso más íntimo de Eduardo Casanova sobre el VIH
El tráiler de "Sidosa" desvela el paso más íntimo de Eduardo Casanova sobre el VIHAtresmedia

También hay escenas en las que Casanova se lo revela a personas de su entorno más cercano. Entre esos encuentros se intercalan imágenes de archivo que recuerdan cómo se habló del VIH en los años ochenta y noventa con titulares que solo alarmaban, referencias políticas y religiosas y una sociedad marcada por el miedo, la homofobia, la serofobia y la desinformación. "Aún hoy sigue ocurriendo", advierten sus protagonistas, que han creado una película "que quiere combatir el odio en estos tiempos tan oscuros".

"Lo que cuento en el documental es la realidad de muchísimas o casi todas las personas con VIH", matiza Casanova, que lamenta que "no soy el único que va a recoger unas pastillas a escondidas".

Para el actor, "Sidosa es una película que tiene su parte de reivindicación, algo de activismo, pero sobre todo humor", algo que, asegura, "ayuda a cambiar la narrativa del VIH". En definitiva, "sacar de los márgenes" esta enfermedad que, remarca, "atraviesa a todo el mundo sea heterosexual o no".

"Animo a todo el mundo que pueda y quiera a que se visibilice como persona con VIH porque lo único que ocurre es que te empoderas", insiste Casanova.

Durante el documental tampoco faltan las imágenes que remiten al imaginario que el director ha construido en su propio cine, un universo simbólico que durante años le ha funcionado para hablar del silencio, la clandestinidad y el aislamiento que ha sufrido a causa del VIH.

Todo ello crea una atmósfera con tensa calma, aquella que rodea la vida de un Edu Casanova que se abre en canal para convertirse en el primer famoso en España que hace público que tiene VIH y que, además, como ocurre cuando se trata, es indetectable e intransmisible. Nadie se va a morir. El documental, que se ha presentado hoy en el Festival de Málaga y llegará a los cines el 23 de abril, podría ponerse en los institutos, aporta información, luz y verdad: una puerta para desestigmatizar el VIH.