Una flauta de cine sorprendente

«La obra fue recibida con grandes aplausos por un público que llenaba el Coliseo»

Los dibujos y el vestuario recreaban los años veinte
Los dibujos y el vestuario recreaban los años veinte

Un espectáculo de La Komische Oper de Berlín que ha recorrido ya medio mundo, desde la Ópera de Los Ángeles al Teatro Real de Madrid esta misma temporada. Se trata de una versión escénica que quiere ser un homenaje al cine mudo de principios del siglo XX. Papageno hace referencia a Buster Keaton, Monostatos a Nosferatu y Pamina a Louise Brooks, todo ello utilizado de una forma muy nueva, ya que no son proyecciones que complementan la escena, sino que toda la escenografía se basa en una pared de madera a modo de pantalla en la cual, por medio de unas puertas giratorias, se incorporan los personajes físicos a la película. Para ampliar la sensación de asistir a un espectáculo cinematográfico mudo los recitativos están acompañados por acordes musicales típicos del acompañamiento del cine mudo y los textos hablados aparecen sobre impresionados en pantalla, no declamados. Con todos estos mimbres el Liceo ofreció un espectáculo llamativo, nuevo, rico visualmente y entendible para todos los públicos que fue muy aplaudido al terminar la ópera, ya que nadie se atrevió a aplaudir en medio de la película; por mucho que un aria estuviese bien interpretada, cada arte tiene sus códigos. Los dibujos y el vestuario recreaban los años veinte y se disfrutaban con facilidad a pesar de algunos cambios un tanto superfluos, como la flauta mágica representada por una mujer mariposa. El reparto, proveniente de la compañía de la ópera berlinesa, cumplió con solvencia su cometido, especialmente el destacado Papageno del barítono Dominik Köninger, el bien proyectado Tamino del tenor Allan Clayton, el autoritario Sarastro de Dimitry Ivashchenko y el teatral Monostatos de Peter Renz. En el apartado femenino, correcta la Reina de la Noche de Olga Pudova, adecuada, sin más, la Pamina de Maureen McKay y algo floja la Papagena de Julia Giebel. Correctas las tres Damas y las tres voces infantiles, y muy destacada la participación del Coro del Liceo. La dirección musical del húngaro Henrik Nánási cumplió con creces su cometido con una buena respuesta de la Sinfónica del Liceo en un espectáculo que sorprendió en gran manera a los asistentes, quizás algo intelectualizado en su afán por fusionarse con el cine mudo frente a la frescura de la música y la trama mozartiana, que también se vio algo modificada por unos recitativos escritos que rompían un tanto el ritmo de la obra, pero que fue recibida con grandes aplausos por un público que llenaba el coliseo.

De Mozart. Con Dimitry Ivashchenko, Allan Clayton, Olga Pudova, Maureen McKay, Julia Giebel, Dominik Köninger, Peter Renz. Director musical: Henrik Nánási. Dirección de escena: Suzanne Andrade y Barrie Kosky. Orquesta y Coro del Gran Teatro del Liceo. 18-VII-2016.