Leipzig, la tradición musical alemana

Durante este 2013, Leipzig se centra en conmemorar el segundo centenario de uno de sus hijos más prestigiosos, el compositor Wilhelm Richard Wagner, a quien dedica el año con eventos, conciertos y exposiciones

Centro de Leipzig
Centro de Leipzig

Wagner nació en Leipzig el 22 de mayo de 1813 y fue bautizado en la iglesia de Santo Tomás, cuyo coro, el pasado 2012, celebraba sus 800 años de historia sin dejar de cantar. La ciudad fue en sus años dorados un nido de genio y creatividad. El lema que ya adorna los tranvías de la ciudad, «Richard es Leipzig», anuncia la celebración de los 150 festejos que, con motivo de su bicentenario, la ciudad sajona celebrará en muestra del agradecimiento por su descomunal obra. Setenta de ellos tendrán lugar durante el Festival de Richard Wagner del 16 al 26 de este mes. Dos únicos días, el 5 y el 6 de julio, la Orquesta Sinfónica Apocalyptica, bajo la dirección de Kristjan Järvi y la coreografía de Gregor Seyffert, ofrecerá en la Arena de Leipzig un espectáculo sobre momentos destacados de la vida de Richard Wagner.

Nacida para el arte

Nada más entrar en Leipzig, y rodeada de los «tilos» que dan origen a su nombre, se aprecia la amalgama pétrea de su arquitectura –historicista durante el periodo «Gründerzeit», modernista– el estilo «Plattenbau» testigo de la era socialista..., y se aspira el leve aroma de la hierba «ajo de oso», abundante en sus parques. Es el fugaz aperitivo de lo que vendrá después.

Callejeando, se encuentran acogedores restaurantes, la escultura de Goethe o la de Bach, músicos callejeros, y allí, a lo lejos, se adivina el monumento épico a la «Batalla de las Naciones», en honor a la victoria aliada sobre las tropas de Napoleón, que en 1913 celebró su centenario y donde con motivo de tan sonada ocasión, se escuchó por primera vez, fuera de Bayreuth –lugar de residencia de Wagner– su ópera «Parsifal».

Las calles de Leipzig son tranquilas pero llenas de la viveza que se desprende de sus habitantes, gente de buen talante, dotados de una creatividad que les viene de antaño, cuando Leipzig era la ciudad con más tradición musical de Alemania. En Leipzig compuso Robert Schumann su «Sinfonía de la Primavera» y en 1843 fundó con Mendelssohn el primer conservatorio alemán. Felix Mendelssohn Bartholdy dirigió durante doce años la orquesta Gewandhaus, la más antigua de Alemania, que data de 1743. Bach fue «Cantor» del coro de Santo Tomás y Liszt, Mahler, Grieg compusieron, tocaron y dirigieron en la privilegiada urbe.

Pero no sólo notas musicales flotan por sus calles, las letras también merecen un capítulo excepcional en la historia de Leipzig, donde Goethe estudió Derecho; Schiller, su gran amigo, vivió una temporada, y dónde, en una aldea, a pocos kilómetros de la ciudad, nació Nietzsche. El mismo Wagner, influenciado por su padrastro, Ludwig Geyer, sentía un profundo interés por la literatura que le llevó a ser escritor y a combinar de forma magistral literatura y música en la composición de sus óperas. Con 21 años estrena su «Sinfonía en Do Mayor» en la prestigiosa Gewandhaus. «Tristán e Isolda», «Parsifal», «El anillo de los Nibelungos», «Tannhäuser», etc. fueron algunas de las óperas que siguieron en la fecunda creación del compositor, muy unida a leyendas y mitología alemanas.

Gewandhaus

Protagoniza «Augustustplatz», cerrando la parte sur de la plaza, y es la orquesta añeja y emblemática de la ópera de Leipzig, que también acompaña las cantatas de la iglesia de Santo Tomás. Se la puede considerar la embajada musical más importante de Leipzig, cuyo nombre, curiosamente, le viene de la antigua sastrería donde comenzó sus ensayos.

A su vera, placas de acero arqueado marcan en el suelo los cinco kilómetros de «La Ruta de las Partituras», que incluye la Casa de Mendelssohn, el Museo de Bach, –un ejemplo de exposición multimedia interactiva– la iglesia de Santo Tomás, el Café-Museo Baum... Por otro lado, los ladrillos cristalinos que se iluminan al anochecer bordeando la antigua iglesia de San Nicolás rememoran la «Revolución Pacífica», que empezó con las oraciones de cada lunes en la iglesia y terminó el 9 de octubre de 1989 con la manifestación masiva que supuso el comienzo del cambio en la RDA. La misma iglesia de San Nicolás será receptáculo del museo de Wagner que se inaugurará el 21 de Mayo de 2013 con la exposición permanente «El Joven Richard Wagner».

De los vagones del tren descienden riadas de «góticos» que por unos días le darán otro color y otro ambiente a la ciudad. Los parques, las plazas, los bares... se visten de negro, y se adornan con cadenas, clavos, calaveras, carrozas fúnebres, maquillajes vampíricos, música electro, velas, y humos. Escondidas tras el curioso «despliegue» de fantasía, emerge gente simpática y divertida que no dejará de acudir a la reunión anual «Wave Gotik» que, desde hace veinte años, tras la caída del muro, se viene celebrando en ésta ciudad, ni pequeña, ni grande. Días en los que se sucederán conciertos de música independiente y que este año se combinarán con los festejos wagnerianos haciendo que la primavera del 2013 sea inolvidable para Leipzig.