Fórmula 1

La pesadilla del ex compañero de Alonso en F1 por el coronavirus: “Hice testamento”

“Dos horas después del diagnóstico, me faltaba el aire, la siguiente, no podía respirar”, cuenta

Tarso Marques, ex compañero de Fernando Alonso
Tarso Marques, ex compañero de Fernando Alonso FOTO: La Razón (Custom Credit)

El coronavirus es un virus del que todavía nos falta mucho por conocer y entender. Que se lo pregunten a Tarso Marques, ex piloto de F1 y compañero de Fernando Alonso en su estreno en la competición hace ya 20 años.. La primera vez que fui al médico, pedí una resonancia magnética y mi pulmón estaba limpio, como el de un recién nacido”, ha asegurado acerca de lo primero que hizo cuando supo que tenía coronavirus. Parecían buenas noticias, pero no sabía lo que le esperaba

Estuvo en casa aislado y a los cinco días, la fiebre subió hasta los 39 grados, cuando volvió al hospital sus pulmones estaban muy dañados_ “Pensé que era una broma. Siempre estuve muy sano, tenía una buena alimentación, hacía actividad física ... pensé que no me pasaría nada. Realmente me preocupaba por mis padres”, ha contado en una entrevista.

A partir de ahí, la película de terrer que desgraciadamente tanta gente ha vivido: “Dos horas después de este nuevo diagnóstico, ya me faltaba el aire. La siguiente hora ya no podía respirar. Ahora, en esta entrevista, todavía tengo el 30% de mi capacidad pulmonar”, dice.

Sientes que estás en los últimos momentos de tu vida: “Los primeros tres o cuatro días en el hospital vives el terror. Estás prácticamente muerto. Te destruye por completo y recibes muchas medicinas: cada tres horas una bandeja con una inyección, corticoide. Usé oxígeno hasta el límite. Y sucedía una cosa tras otra: dolor de el estómago, una alergia en mis piernas, aún tengo manchas. Estuve llorando durante dos días enteros, tenía un dolor de cabeza infernal”, siguió contanndo.

Lo único que veía claro es que no había salida: “El virus ataca cada hora en un solo lugar. Parece que no se rinde. Y esta noche pensé que me iba a morir, incluso hice un testamento. Me quedé así dos días más. Cuando empecé mejor, por la noche temía que esa mejora fuera una falsa alarma