Eurocopa

Cara a cara: ¿Debe irse ya Del Bosque?

La dimisión, con la tarjeta de embarque; por José Luis Sánchez

¡Hasta cuándo Alfredo! No bastó con el ridículo en el Mundial y tampoco basta con el fiasco de la Eurocopa. El crédito es limitado y lo gastó hace bastante tiempo. Del Bosque tuvo que dimitir nada más pitar Cakir el final en Saint-Denis. Era lo lógico, lo coherente. La frase de «tengo que esperar a hablar con el presidente» suena a poca autocrítica. No puede regresar siendo el seleccionador por una cuestión de respeto a su posición. El futuro no pasa por él. ¿No os dais cuenta de una vez que Johannesburgo ya forma parte del pasado?

En evidencia

Lo peor no es perder. Lo peor es cómo pierdes. Antonio Conte empequeñeció a grandes futbolistas como los españoles por la inacción de su entrenador. Te pueden sorprender en los primeros minutos, después estás obligado a reaccionar. Del Bosque no hizo nada. Esa falta de cintura para voltear partidos pesa tanto como su pésima gestión de los convocados para la Eurocopa. ¿Cuándo y dónde se ha visto repetir equipo en cuatro partidos seguidos en un torneo tan corto? Hizo una lista incongruente y cedió ante el peso de las internacionalidades y no por el estado de forma.

El gallinero, patas arriba

Con tu teoría, Alfredo, Marcelino seguiría siendo internacional tras su gol en la Eurocopa del 1964. Del Bosque no supo controlar el grupo en Brasil, donde algunos advertimos los problemas de España a nivel interno mientras otros los tapabais. En Francia se le ha vuelto a revolucionar el gallinero. Incomprensible tener a doce jugadores sabiendo que no tienen opciones. Ahora, como pasó tras 2014, saldrán de nuevo las tensiones internas. Vicente del Bosque ha sido muy grande para España. Ganó un Mundial y una Eurocopa, pero su tiempo pasó... y no hay nada peor que no saber irte a tiempo.

El cambio inteligente no está en el banquillo; por Alfredo Duro

No fue Del Bosque el que nos metió en el lado salvaje del cuadro por su desconsideración hacia Croacia ni por su alineación en aquel desgraciado tercer partido del grupo. Fueron los errores de otros, y no los del seleccionador, los que nos condenaron al duelo contra Italia. Todos teníamos claro sus ganas de venganza. Lo sabías tú, lo sabía yo y lo sabía Del Bosque, pero no debió parecerles tan importante a los jugadores ante Croacia. Su dejadez y los disparates de la portería nos colocaron en una situación límite. Del Bosque volvió a confiar en ellos para resolver el problema con la «azurra», pero una primera parte lamentable ha acabado por retratar a gente que no ha estado a la altura.

Transición ejemplar

Desde el primer día que se hizo cargo de la Selección, Del Bosque ha sido sometido a análisis delirantes. Desde aquellos que se aferraron a la memoria de Luis para negarle el pan y la sal hasta los que redujeron a la calidad de los jugadores los grandes éxitos de España. Cualquier cosa menos reconocer que, durante estos ocho largos años, llevó a cabo una transición ejemplar. ¿Cambiar ahora? Los cambios deben ser inteligentes y los importantes no señalan al banquillo.

El futuro

Si Del Bosque deja la Selección la próxima lista de convocados la haremos de carrerilla. Coincidiremos en más del noventa por ciento y no prepararemos ninguna variación táctica. Los que en el futuro llevarán el peso son los mismos que cuentan para Del Bosque en la clasificación para el Mundial de Rusia. Bruno, Lucas Vázquez, Nolito, Morata, Saúl, Isco... todos están en la agenda. Los que han quedado fuera entrarán con toda naturalidad y los que nos han fallado no cuentan con ninguna prebenda. Del Bosque prescindió de Casillas y Diego Costa. No le tembló la mano antes y no le temblará ahora.