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El cazador, cazado

El Espanyol gana al Atlético con las armas que utiliza Simeone. Sergio García decidió a dos minutos del final un partido más táctico que brillante. Torres, mal; y Gameiro falló la más clara evo reglamento social del Madrid actúa «especialmente y de forma contundente» contra la venta ilegal de abonos. Se quiere evitar que el estadio pierda su esencia madridista.

El Espanyol gana al Atlético con las armas que utiliza Simeone. Sergio García decidió a dos minutos del final un partido más táctico que brillante. Torres, mal; y Gameiro falló la más clara evo reglamento social del Madrid actúa «especialmente y de forma contundente» contra la venta ilegal de abonos. Se quiere evitar que el estadio pierda su esencia madridista.

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Sergio García rompió el jarrón. El Atlético cosechó su primera derrota del curso y se fue de Cornellá cabizbajo, triste y convencido de que el Espanyol, que jugó con sus mismas armas y aprovechó la indecisión de Augusto y Savic a falta de dos minutos, le castigó con la medicina con la que Simeone atormenta a sus rivales. Esta vez Quique le ganó la partida al Cholo y los rojiblancos no tienen argumentos para las excusas. Una sola ocasión de Gameiro, tras un pase perfecto de su compatriota Griezmann, y poco más hizo el equipo para ganar y mirar el partido del Bernabéu con otra cara.

Tampoco el Espanyol hizo encaje de bolillos. Trabajó mucho y bien. Ocupó los espacios con orden y no permitió al Atlético maniobrar. Además, Gerard Moreno y Sergio García estuvieron siempre atentos a cualquier despiste. Y cuando Sergio encontró el hueco para disparar tras la jugada de Piatti llegó la sentencia.

Perdonó Baptistao en el primer tiempo después de un error de Filipe. Fue lo mejor del Espanyol en un periodo equilibrado, con pocas acciones de peligro y mucho orden. Había más miedo a equivocarse que a soltarse y a demostrar personalidad. Torres nada de nada; Griezmann un poco mejor, con pases reconocibles, y los centrocampistas más preocupados de no perder la posición que de buscar jugadas de ataque. Koke y Saúl se desplegaban en ocasiones, pero con intermitencia, mientras que Thomas lleva unos partidos dando la de cal. No acaba de leer el juego y se pierde en defensa y en ataque.

El Espanyol fue mejor. Sin alharacas, convencido de que lo esencial era que Pau López no encajara. Y lo hizo bien. Firmes los centrales, con desparpajo Aaron por la izquierda. Javi Fuego y Darden, seguros en su posición y en sus movimientos defensivos. Ayudas, cambios y trabajo para sostener al equipo y procurar que el Atlético no viera huecos.

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Y así fue. Ni con Correa mejoró el equipo, espeso en el juego largo y sin claridad para el último pase, para sobrepasar líneas y encontrar jugadas de peligro. Muy escasas las llegadas al área españolista. Una caída provocada de Griezmann, un gol bien anulado a Godín y la ocasión de Gameiro, sustituto de un desdibujado Torres, fueron las señas de identidad en el campo rival. Un par de córners, alguna jugada de estrategia y el convencimiento de que el gol sigue siendo la asignatura a aprobar por parte rojiblanca.

Ahora llega un alumno aventajado, Diego Costa, y el Atlético debe tener más garra y más capacidad ofensiva. El borrón de anoche es grave, de los que duelen pese a que Simeone diga otra cosa. Ayer, el cazador fue cazado.

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