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Hierro, el Pacificador

Fernando Hierro asume el cargo de seleccionador sin querer mirar al pasado y con la conciencia tranquila. Su compromiso, de momento, es sólo para el Mundial.

El nuevo seleccionador español, Fernando Hierro, comparece en rueda de prensa, en Krasnodar (Rusia). EFE/Javier Etxezarreta
El nuevo seleccionador español, Fernando Hierro, comparece en rueda de prensa, en Krasnodar (Rusia). EFE/Javier Etxezarretalarazon

Fernando Hierro asume el cargo de seleccionador sin querer mirar al pasado y con la conciencia tranquila. Su compromiso, de momento, es sólo para el Mundial.

Fernando Hierro miraba el reloj durante su primera comparecencia de prensa como seleccionador. «A ver si voy a llegar tarde el primer día», bromeaba. En realidad, ha llegado antes de tiempo. Hace nada no se planteaba ser seleccionador. Ayer, fue la primera opción para sustituir a Lopetegui. «Ha sido todo en poco tiempo y hay que remarcar la honestidad de Fernando. Ha estado defendiendo siempre lo mejor para la Selección. Ha actuado con generosidad. Hemos venido a ayudar a España y a olvidarnos de egos», dice el presidente de la Federación, Luis Rubiales. A Hierro, como a todos, la marcha de Julen le pilló por sorpresa. Igual que su nombramiento como nuevo seleccionador. «Me lo ha dicho el presidente cuando estábamos llegando por la mañana», reconoce. «Cuando me ha comentado la posibilidad tenía dos o tres alternativas. Una, decir que no. Otra, irme y he aceptado la tercera, estar presente y dar un paso adelante para entrenar. Lo he tenido claro desde el primer momento, he tenido clara mi responsabilidad y no podía decir que no porque yo mismo no me lo perdonaría». Su idea ahora es mantener el estilo. Su capacidad de maniobra es escasa a punto de empezar el campeonato para España. «Tenemos que ser inteligentes y coherentes. No se puede tocar en dos días lo que se ha logrado en años de trabajo», reconoce. Y añade: «Mi trabajo ahora es Portugal». Día a día y partido a partido. Así lleva toda la vida y por eso no le preocupa tener sólo un año de experiencia como primer entrenador. «He sido futbolista, empleado, he sido todo. Tengo la experiencia de sólo un año de primer entrenador, uno de segundo y 30 rodeado del balón», afirma.

Llega Fernando Hierro y con él un nuevo cuerpo técnico: Julián Calero como segundo entrenador y Juan Carlos Martínez como preparador físico. Además, Carlos Marchena, que llega «cedido» por el Sevilla, será el intermediario con los jugadores. Hará una parte del trabajo que hasta ahora correspondía al nuevo seleccionador.

El técnico, que en la tarde de ayer ya dirigió su primer entrenamiento, quiere pensar en el futuro, sin dar más vueltas a la salida de Lopetegui. «Nos vamos a equivocar si sólo pensamos en el pasado y no en el futuro. No es una cuestión de entender o no entender. Tenemos que afrontar una realidad», admite. Y la realidad es que desde ahora es el principal responsable del equipo nacional. Un cargo que asume, de momento, hasta el final de la participación de España en el Mundial. Aunque su trabajo ahora es que ese final llegue lo más tarde posible. «Tenemos una oportunidad muy grande y el foco está en esa gran oportunidad», añade. «No podemos perder concentración y fuerza pensando en lo que ha pasado porque perdemos foco y el foco está en Portugal».

Su relación con los jugadores no cambiará demasiado, ahora que es el jefe directo. «Yo tengo mi conciencia tranquila y todos debemos tenerla tranquila. Tenemos todas las condiciones para competir, hemos venido a jugar un Mundial y a un Mundial sólo se viene cada cuatro años», asegura. Tampoco su trato con Lopetegui ha variado. «Nos conocemos desde hace muchos años. He hablado con él, me ha llamado a la hora de despedirse y esto no podemos afrontarlo de otra forma», admite.

Hierro no quiere mirar hacia atrás, ni siquiera para protegerse. «A los jugadores les he explicado las circunstancias, que puedo mirar a los ojos a todo el mundo, que he actuado como se debe actuar y que esto que ha pasado no nos debe servir como justificación para nada», asegura. No busca excusas para lo que pueda ocurrir. Habla siempre con un mensaje positivo, de ilusión y de esperanza y con la idea de que los futbolistas pongan el foco donde tienen que ponerlo. «Si no estuviese convencido no estaría aquí. Los chavales son profesionales, buenas personas, chicos maduros que tienen una gran responsabilidad, muy buenos deportistas. El día no es fácil para nadie, pero ellos saben lo que nos jugamos, que nadie dude de su implicación, de su responsabilidad y de lo que pueden dar de sí». Y cuando le preguntan si será el Zidane de la Selección no duda: «Lo firmaría. Ojalá».