Cara a cara: ¿Debe sentar Del Bosque a Casillas?

Ha perdido la magia desde Lisboa; por J. Damián González

Vaya por delante que soy más «casillista» que la suma de todos los fieles que le tienen (tenemos) en el santoral y en su club de fans en las redes sociales, que contrarrestan a los que llevan año y medio quemándole en la hoguera pública. Pero eso es una cosa y otra, que tenga que mirar con el «rabillo del ojo» a este momento puntual. Y lo que veo en la mirada de Iker, en su «política gestual», en sus indecisiones, me obliga a opinar que no ofrece la seguridad del número uno. Llevo 37 años en la profesión y al pan, pan, y al vino, vino: Casillas no transmite confianza desde su fallo en Lisboa, del que le salvó el testarazo de Ramos, y Del Bosque debe darle un descanso psicológico. Y que no me venga nadie ahora con monsergas «maradonianas» sobre lo que ocurrió con Mourinho hace año y medio (un ataque personal en toda regla), o ya esta temporada con la salomónica decisión de Ancelotti, que a mí no me gustó, pero que al final acabó bien para el Real Madrid.

Mozart y Salieri

Iker cambió el curso de la historia en aquel mano a mano con Buffon en la Eurocopa de 2008, su «pie de Dios» fue decisivo para ganar el Mundial de Suráfrica, y este año ha mantenido el tipo, pese a ser suplente en Liga, ganando con el Madrid los dos torneos en los que ha jugado de titular. En la esfera de los porteros, Iker es Mozart y los demás, Salieri y, como decía Luis, uno de los pocos metas que «marca goles, que gana títulos». Ésa es la magia que ha perdido desde Lisboa.

Sus números y el futuro

Me gusta cómo arropan a Casillas en la Selección, y salvo giros bruscos va a seguir en el Madrid. Pero ese frustrante 1-5 puede haberle metido de nuevo en la cabeza las dudas. Lo que no puede ser es que un portero llegue a un Mundial habiendo jugado sólo 26 partidos en su equipo y ¡ni una sola vez dos seguidos! A Suráfrica llegó con 54, entre ellos los 38 de Liga. Eso sólo lo resiste un número uno...

Iker sigue siendoel mejor; por Alfredo Duro

No te reconozco Damián. Qué fácil te ha resultado rendirte a esta «Inquisición Periodística» que exige la cabeza de Casillas para saciar su sed de exterminio y destrucción. Porque eso es lo que perseguís desde hace tiempo, la destrucción de un icono irrepetible que representa lo que el fútbol español, con su Selección al frente, ha escrito para la eternidad con letras de oro. Os viene de cine el derrumbamiento general que el campeón del mundo sufrió contra Holanda para colocar de nuevo a Casillas en el paredón y hacerle único responsable de lo que vuestro imaginario lleva tiempo alimentando.

Una persecución

No hay un solo análisis futbolístico que pueda poner en duda la titularidad de Iker. Pero veo que te conviene seguir la diabólica corriente que, desde hace dos años, coloca a Casillas en el eje del mal. Ésa es vuestra derrota... y ésa es su victoria. Cualquier otro, en su situación, habría sido devorado por esta implacable persecución. Por increíble que parezca, el mejor portero de la historia es señalado por un decreto periodístico al que te has sumado. Habéis cavado su tumba desde hace mucho tiempo, pero su propio vestuario se niega a entregaros su cadáver. ¡Por algo será!

¡Esto es España!

Supongo que tus ganas de borrar cualquier señal del pasado/presente más glorioso que nunca hubieras podido imaginar, te lleva también a decidir que el futuro de Casillas pasa por cualquier sitio que no sea el Real Madrid. Tú, tan firme y decidido en otros tiempos para adivinar el plan «mourinhista» que pretendía acabar con la memoria del tipo que ha levantado todas las Copas que se pueden levantar, claudicas y le bajas el pulgar. Es como si te hubieran regalado un abono vitalicio en el anfiteatro romano en el que a Casillas, a diferencia del resto de gladiadores, no le dais ni escudo ni espada. Pero esto no es Roma, Damián. Esto es Madrid. ¡Esto es España!