Una retirada heroica

El capitán del Racing de Santander, Mario Fernández (2d), habla con el árbitro, Gil Manzano, flanqueado por sus compañeros tras negarse a jugar el encuentro
El capitán del Racing de Santander, Mario Fernández (2d), habla con el árbitro, Gil Manzano, flanqueado por sus compañeros tras negarse a jugar el encuentro

El césped se quedó vacío y los corazones, llenos. Los jugadores del Racing aguantaron 57 segundos sobre el césped. Algo menos de un minuto de pura dignidad en el que recibieron la comprensión del rival, del árbitro y el cariño de una afición que sacrificó el sueño de ver a su equipo en semifinales de la Copa por un bien superior, la supervivencia del club. Los jugadores, plantados sobre el césped, se limitaron a observar cómo los futbolistas de la Real se pasaban la pelota hasta que la lanzaron fuera para poner fin a la ceremonia. Mario, el portero y capitán del Racing, se dirigió al árbitro para anunciar que se retiraban. «¿Seguro?», preguntó Gil Manzano. «Seguro», respondió Mario. Y no hubo más. El colegiado señaló el final del encuentro, los jugadores del Racing formaron de nuevo en el centro del campo y El Sardinero comenzó a gritar.

Mientras, Ángel Lavín, «Harry», el presidente que ha llevado a los jugadores a esta situación, no se atrevía a salir al palco. Estaba escondido. Por la tarde, en torno a las siete, había «amenazado» con presentar la dimisión, la única condición exigida por los futbolistas para disputar el partido. Lavín se presentó en una notaría de Santander, ya sin la presencia de sus abogados, que también le han abandonado. Uno de ellos era el secretario del consejo de administración. «Harry» se queda solo, con la ruina del club y el odio de la ciudad. Pero se resiste a salir. Posiblemente hasta la junta de accionistas de hoy, que puede forzar un cambio en la presidencia de la entidad.

«Todos pensábamos que íbamos a jugar», reconoce Paco Fernández, el entrenador. «Pero no se dieron las circunstancias», añade. Durante el día, los jugadores recibieron la visita de Luis Rubiales, el presidente de la AFE. Les advirtió de las posibles sanciones que pueden recibir, pero los jugadores se mantuvieron firmes. «Hemos estado muy pendientes de este equipo en las últimas temporadas. No sé si ésta es la cuarta o la quinta visita que hacemos esta temporada», asegura Rubiales. Después de la visita, el presidente de la AFE regresó a Madrid, pero el gerente de la asociación, Luis Gil, y el abogado, Santiago Nebot, permanecieron acompañando a la plantilla.

«Hemos renunciado a lo que más nos gusta, el fútbol, y a los cuartos de final de Copa», decía Mariano, el héroe de la eliminatoria ante el Almería. «Era el partido de nuestras vidas y lo hemos cambiado por la dignidad», afirmaba Paco, el técnico, al final del partido. «Pido perdón al fútbol», aseguraba. Pero no eran ellos los que debían pedir perdón. El domingo continúa la vida en Segunda B y los jugadores saltaron al campo para entrenar. «Campeones, campeones», gritaba El Sardinero.