Nadal arranca como nunca

El número uno gana a Monfils y conquista por primera vez el torneo inaugural del año. Ya suma 61 títulos

Primer mordisco de 2014. Rafa hizo su ritual después de cada triunfo
Primer mordisco de 2014. Rafa hizo su ritual después de cada triunfo

El tenista venció por primera vez en Doha y obtiene su primer título de la temporada tras imponerse hoy en la final de Qatar al francés Monfils por 6-1, 6-7 (5) y 6-2.

Las dos veces que Monfils había ganado a Nadal fueron en el mismo escenario: Doha, aprovechando el comienzo de año, cuando el cuerpo todavía no está en forma y la mente piensa sobre todo en el Abierto de Australia. El duelo se repitió por tercera ocasión, pero esta vez en la final, territorio Nadal, que no dejó escapar la oportunidad –también a la tercera– de empezar una temporada mordiendo el primer título. Había jugado dos finales antes en un torneo inaugural de año (Doha en 2010 y Chennai en 2008), pero en ambas fue derrotado, una por Davydenko y otra por Youzhny. Ayer cambió el guión y suma ya 61 títulos en su carrera. Es el octavo jugador que más ha conseguido. Atrás quedó ya Agassi y el próximo objetivo es Vilas, con 62.

Los primeros días de competición del número uno se podrían definir como perfectos. Todos los objetivos que buscaba los ha cumplido, con el añadido de levantar el trofeo, que no era lo prioritario. Doha es un torneo del nivel más bajo (un 250) y apenas le dará 100 puntos ATP, pero es la primera toma de contacto con las pistas. Nadal ha ido sacando la escuadra y el cartabón durante toda la semana para ajustar sus golpes, hasta ofrecer alguno de sus mejores momentos en la final. «Jugué mi mejor partido. Lo importante es que lo hice con intensidad de piernas y metido dentro de la pista», analizó después el manacorense. Todavía le falta continuidad, pero ante Monfils empezó mandando muy cerca de la línea de fondo. Es el juego que lleva practicando los últimos años en cemento, sobre todo después de las reiteradas lesiones que ha sufrido en las rodillas. No puede permitirse puntos excesivamente largos en una superficie agresiva para las articulaciones y por eso arriesga más. Pero hasta ayer no dominó a su antojo como hizo gran parte de la temporada pasada. Dejó atrás la timidez ante un oponente que tardó cuatro juegos en darse cuenta de que simplemente pasando pelotas por encima de la red no iba a ganar. Monfils, un atleta, elástico como Mr Fantástico, es a veces demasiado conservador y cuando enfrente tiene un oponente más sólido que él se queda sin armas.

Puesta a punto perfecta

El primer set fue un visto y no visto, con grandes tiros paralelos del español y solidez en el revés, su peor golpe, por decir algo. Pero después llegaron los problemas. Monfils se centró y sacó mejor y Rafa tuvo un pequeño momento de relajación que le llevó a verse 1-4 abajo. El español ha tenido ratos así durante todo el torneo, pero siempre ha vuelto. Lo hizo ya en la segunda manga, aunque un despiste en el «tie-break» le llevó al set definitivo, en el que no perdonó. aLa clave estuvo cuando Rafa, con 3-1 a favor en ese tercer parcial, ya con una rotura, se atascó con su servicio. Cuatro posibilidades de «break» tuvo Monfils y el español las levantó todas para dirigirse a por el triunfo.

El número uno ha sumado minutos en pista y ha ido mejorando sus sensaciones para el primer gran reto de 2014. Está feliz. «Si juego como en el primer set, seré muy competitivo en el Abierto de Australia», reconoció Rafa.