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La subida del salario mínimo se lleva por delante a los agricultores y a las empleadas del hogar

El Gobierno admite que han aumentado los trabajadores irregulares y las horas extra no pagadas

Jornaleros en la recogida de patatas en Murcia
Jornaleros en la recogida de patatas en Murcia

La subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) ya ha dejado huella. Si bien para el secretario de Estado de la Seguridad Social, Octavio Granado, este aumento ha sido todo un “éxito”, los efectos negativos de los que alertaban organismos como el Banco de España o el Círculo de Empresarios no se han hecho esperar. El propio Granado ha reconocido “problemas” en algunos sectores como el empleo doméstico o la agricultura, donde el aumento salarial real se sitúa entre el 11% y el 15%, lejos del 22,3% establecido por decreto hace casi un año.

Noviembre es un mes tradicionalmente con malos datos de empleo, y el de este año no ha sido para menos. La afiliación se redujo en 53.114 personas, el peor dato desde 2013. En cuanto al paro, este cifra subió en 20.525 durante el último mes. Tras el análisis de estos datos durante la rueda de prensa sobre el paro y la afiliación, Granado concluyó que la economía española ha absorbido “muy bien” la elevación del salario mínimo hasta los 900 euros. No obstante, este optimismo no se extiende a todos los sectores. Las empleadas del hogar y los agricultores han sido los primeros en sufrir en sus propias carnes los malos augurios que rondaban al aumento del SMI.

El Banco de España preveía una destrucción de 125.00 empleos, el equivalente al 0,8% de los 16 millones de ocupados a tiempo completo. El Círculo de Empresarios también pronosticó en septiembre efectos negativos para el “decretazo" de Sánchez. En concreto, John de Zulueta, presidente del Círculo, estimó que “la subida del SMI va a crear economía sumergida, más paro y a los jóvenes les dará menos oportunidades laborales”. Finalmente, estas previsiones se han cumplido, aunque solo en parte. Granado explicó que 13.000 personas han dejado de cotizar al sistema de empleadas del hogar porque, al mejorarse los salarios de otras ocupaciones, han abandonado el empleo doméstico. “Prefieren trabajar en Glovo que ser empleadas del hogar”, afirmó. En su lugar, estas vacantes han sido sustituidas por 13.000 personas en situación irregular y, que por lo tanto, no cotizan al sistema.

“Hay que convivir con esta realidad”, sentenció Granado. Los trabajadores del campo también tendrán que convivir con un aumento salarial por debajo de la media del resto de sectores. El número de horas declaradas en el ámbito agrícola han disminuido. Esto implica que a los trabajadores del campo ya no les están pagando parte de las horas extra, pese a trabajarlas. Este trabajo gratuito implica que hay una parte de trabajadores que en lugar de haber visto incrementar su salario un 22,3% como consecuencia de la subida del SMI, solo han mejorado sus retribuciones “un 11%, un 12%, un 13% o un 14%”, explicó. Además, el secretario de Estado de la Seguridad Social ha señalado que cuando mejoran el empleo y las retribuciones, la gente vuelve a abandonar el empleo agrícola y se busca un trabajo en el sector servicios.

Respecto al sector agrario, Granado también señaló que hoy tendrá lugar una reunión del Observatorio contra el fraude con el director general de la Tesorería General de la Seguridad Social, Javier Aibar, en la que uno de los objetivos prioritarios será el trabajo agrario, porque “podemos pensar que puede haber cierta tentación de oscurecer el impacto del SMI disminuyendo el número de horas extraordinarias declaradas”. En cuanto al aumento de la economía sumergida entre las empleadas domésticos, Octavio Granado consideró que “no parece” que en estos momentos los problemas de la economía española necesiten o precisen de una nueva regularización como la que se hizo en 2005.