
Inversiones
Las claves de la semana del 16 al 20 de febrero de 2026 para invertir en Bolsa
La IA no es necesariamente un sustituto del sistema actual, sino una herramienta que puede expandir márgenes y eficiencia para quienes sepan implementarla

De la AI-foria a la AI-fobia: Durante años el mercado se preguntaba cuáles serían las grandes ganadoras de la inteligencia artificial y si estábamos ante una burbuja similar a las puntocom. Hoy esa discusión ha cambiado. La IA ya no se percibe como una moda pasajera; la cuestión ahora es quién puede quedar más expuesto a su capacidad disruptiva. El entusiasmo ha dado paso a la duda. La mentalidad dominante parece haber evolucionado hacia un "disparar primero y preguntar después" ante cualquier empresa que tenga un titular relacionado con IA.
Tecnológicas, software, aseguradoras y financieras han sufrido correcciones severas en la última semana. Pero no han sido las únicas. Oro, plata y criptomonedas también han experimentado fuertes episodios de volatilidad. Cuando activos tan distintos caen al mismo tiempo, rara vez se trata solo de narrativa. El apalancamiento vuelve al centro del escenario. En entornos de elevada deuda, las correcciones activan ventas forzosas que amplifican los movimientos del mercado. Y aquí Japón puede convertirse en una pieza clave: durante años ha actuado como prestamista global gracias a sus bajos tipos y a la debilidad del yen. Sin embargo, el repunte de su divisa y la posible subida de tipos están erosionando el carry trade. Si además aumentan las rentabilidades de sus bonos, el impacto puede extenderse al sistema financiero global, especialmente en un momento en que Estados Unidos necesita renovar grandes volúmenes de deuda con un atractivo relativo cada vez menor para los inversores japoneses.
¿Disrupción real o escepticismo sobre la rentabilidad? Hay dos narrativas compitiendo. La primera sostiene que la IA está preparada para alterar segmentos enteros de la economía de forma tan radical que los inversores están vendiendo cualquier empresa con riesgo potencial de ser desplazada por la tecnología. La segunda es más financiera: cuestiona si los cientos de miles de millones de dólares que gigantes como Amazon, Meta, Microsoft o Alphabet destinan cada año a infraestructura de IA generarán retornos significativos en el corto plazo.
El mercado está oscilando entre ambas visiones. Cuando finalmente se imponga la percepción de que estas compañías no sólo no están destruyendo valor, sino que están construyendo una nueva capa de productividad, la narrativa puede volver a girar. La IA no es necesariamente un sustituto del sistema actual, sino una herramienta que puede expandir márgenes y eficiencia para quienes sepan implementarla. Pero hasta que esa rentabilidad sea visible, el período de volatilidad probablemente seguirá siendo la norma.
Oportunidad de mercado: La expansión de la inteligencia artificial está generando un cuello de botella muy concreto en la cadena de semiconductores: la memoria de alto ancho de banda (HBM). Los chips de última generación de Nvidia, diseñados para entrenamiento y despliegue de modelos de IA, requieren volúmenes significativamente mayores de memoria avanzada por unidad que generaciones anteriores. Esto ha disparado la demanda de HBM3 y HBM3E, un segmento donde SK Hynix y Micron concentran buena parte de la capacidad global. El resultado es una reasignación acelerada de producción hacia centros de datos en detrimento de memoria convencional destinada a consumo y automoción, tensionando el equilibrio del mercado.
Este fenómeno no es solo coyuntural. La arquitectura de los chips de IA exige cada vez mayor densidad y velocidad de transferencia, lo que incrementa la dependencia de memoria especializada y eleva las barreras tecnológicas. Empresas como KLA, esenciales en equipos de inspección y control de procesos para nodos avanzados y empaquetado 3D, se benefician indirectamente de esta carrera por capacidad y rendimiento. Si la inversión en infraestructuras de IA mantiene el ritmo actual, podríamos estar ante un superciclo no solo en GPUs, sino en memoria avanzada y equipamiento, con implicaciones estratégicas para precios, márgenes y seguridad de suministro a escala global.
Razones para mantener el optimismo: Creemos que el consenso está subestimando la fortaleza estructural de la economía estadounidense. Más allá del ruido macro, hay varios factores que siguen apuntalando el crecimiento: el consumo continúa respaldado por niveles elevados de patrimonio de los hogares, la inversión empresarial —especialmente en infraestructura de IA y energía— se mantiene en máximos, y la productividad ha repuntado de forma significativa. Además, el impulso fiscal vía amortización acelerada y un entorno monetario más flexible podrían reforzar los beneficios empresariales en los próximos trimestres.
No se trata de negar los riesgos, sino de reconocer que el ciclo actual combina expansión tecnológica, fuerte capex y balances relativamente sólidos. Si la productividad sigue ampliándose y la inversión en tecnología se difunde más allá de las grandes compañías hacia el conjunto del tejido empresarial, podríamos estar ante una fase de crecimiento más resistente de lo que muchos anticipan.
Volatilidad en el S&P 500: Más acciones de lo habitual están experimentando grandes movimientos, tanto al alza como a la baja. Alrededor del 30% de los componentes del S&P 500 subieron o bajaron al menos un 20% en los últimos tres meses. No es el nivel más alto de la historia, pero está por encima del promedio del 15% para períodos de tres meses que se remontan a 20 años
Esto es particularmente notable porque el mercado en su conjunto no ha sido muy volátil. El índice de volatilidad, VIX, que mide la volatilidad esperada de todo el S&P 500, ha promediado poco más de 17 en los últimos tres meses, en comparación con el promedio de 19 para períodos de tres meses en las últimas dos décadas.
China: El inicio del Año Nuevo Lunar trae consigo una curiosidad estadística interesante. Históricamente, los años del zodiaco chino asociados a animales de cuatro patas han registrado mejores rendimientos en el S&P 500 que los de dos patas o sin patas. Según los datos, los "cuadrúpedos" promedian cerca de un 10,9% frente a un 6,2% de los demás. Este año es el del Caballo —también de cuatro patas—, así que, si uno creyera en este patrón anecdótico, podría interpretarse como una señal favorable.
Las posiciones chinas en bonos del Tesoro estadounidense han seguido reduciéndose de forma estructural en los últimos años. Más allá del volumen absoluto vendido, el dato relevante es que el peso de los Treasuries dentro de las reservas totales de China ha caído hasta aproximadamente el 7%, frente al 29% que llegó a representar en 2011. En un contexto de emisión constante de nueva deuda por parte de EE UU, esta reducción refleja una estrategia deliberada de diversificación y menor dependencia del dólar como activo central de reserva.
Parte de esa rotación se está canalizando hacia el oro, activo que Pekín considera estratégico en un entorno geopolítico más fragmentado. Sin embargo, aunque China es el mayor productor y consumidor mundial de oro y ha incrementado sus reservas oficiales, el volumen acumulado sigue siendo insuficiente para respaldar de forma creíble una narrativa de convertibilidad plena del yuan. Por ahora, el movimiento parece más una estrategia de reequilibrio y cobertura frente al riesgo dólar que el preludio inmediato de un sistema monetario alternativo plenamente respaldado en oro.
Bitcoin: Mientras Bitcoin lucha por salir de su crisis actual, varios indicadores sugieren que cualquier ruptura del nivel de 60.000 dólares desataría una nueva ola de turbulencia extrema.
El mayor grupo de apuestas en el mercado de opciones de Bitcoin son los contratos que se amortizan si el precio cae por debajo de los 60.000, según datos de Deribit. Justo por debajo de ese nivel se encuentra la media móvil de 200 semanas del token, actualmente ligeramente por encima de los 58.000 dólares, considerada por algunos analistas técnicos como un soporte crucial.
Eventos de la semana
EE UU
Los inversores siguen esperando que la Fed recorte los tipos de interés de nuevo este año, pero el momento del primer recorte sigue siendo incierto, especialmente después de los recientes y sólidos datos de empleo en EE UU, que mostraron que la economía creó 130.000 puestos de trabajo el mes pasado, aunque es verdad que los ciudadanos americanos que tienen dos empleos están en máximos históricos.
Esto dejará a los inversores examinando atentamente las actas de la Fed el miércoles, seguidas por las cifras anticipadas del producto interno bruto del cuarto trimestre y los datos de inflación del PCE el viernes.
La evidencia de un mercado laboral sólido hace que parezca improbable que se produzcan recortes de tipos en los próximos meses. Sin embargo, los datos de inflación por debajo de lo previsto recordaron a los inversores que las reducciones de tipos aún están en la mesa, a pesar de la incertidumbre sobre el momento oportuno.
Los mercados descuentan actualmente un recorte de tipos de 25 puntos básicos en julio y alrededor de 60 puntos básicos de reducciones en total en 2026.
Los datos del PIB se conocen en un contexto de debilidad en las ventas minoristas de diciembre, lo que probablemente reflejará el impacto del prolongado cierre del gobierno estadounidense a finales del año pasado. Sin embargo, las cifras del PIB del tercer trimestre fueron sólidas, y la evidencia de otro sólido desempeño a finales del año pasado podría empañar aún más las perspectivas de recortes de tipos en los próximos meses..
Mientras tanto, se seguirán de cerca las actas de la Reserva Federal para evaluar los argumentos entre los responsables políticos que están a favor de mantener los tipos sin cambios y los que están a favor de recortarlos. Las actas de enero probablemente detallarán los argumentos que apoyan una estrategia de esperar y ver versus aquellos que podrían apoyar nuevos recortes.
Otros datos que se publicarán durante la semana incluyen la producción industrial de enero el miércoles; las cifras comerciales de diciembre y las solicitudes semanales de desempleo el jueves; seguidos por la encuesta final de la Universidad de Michigan para las ventas de viviendas nuevas de febrero y diciembre el viernes.
Eurozona
Los PMIs de Francia, Alemania y la eurozona del viernes serán el dato clave a tener en cuenta para detectar señales de mejora en las perspectivas económicas. No esperamos una gran mejora en los PMI respecto a la publicación de enero, ya que se espera que los servicios permanezcan en territorio expansivo y el manufacturero en territorio contractivo.
Otros indicadores incluyen los datos de producción industrial de la eurozona de diciembre, que se publicarán el lunes, y el índice de sentimiento económico ZEW de Alemania de febrero, que se publicará el martes. Los datos finales del IPC de enero de Alemania se publicarán el martes y los de Francia el miércoles. Los precios de producción alemanes de enero y los datos de pedidos y facturación industrial de España de diciembre se publicarán el viernes.
Los datos salariales negociados en la eurozona se publicarán el viernes, que deberían reafirmar la expectativa del Banco Central Europeo de una mayor moderación salarial hasta 2026, lo que respaldaría su objetivo de inflación del 2%.
Resto del mundo
China entra en sus vacaciones de Año Nuevo, un período que se analizará con detalle, ya que la principal prioridad del gobierno para el año sigue siendo expandir la demanda interna. Se espera que durante el auge anual de viajes del Año Nuevo chino, que comenzó oficialmente a principios de febrero y se extiende hasta mediados de marzo, los flujos de pasajeros entre regiones alcancen un récord de 9.500 millones.
Los datos de inflación de precios al consumidor del Reino Unido, que se publicarán el miércoles, más los datos de empleo del martes, serán lo más destacado de una semana ajetreada en el Reino Unido, a medida que aumentan las expectativas de que el Banco de Inglaterra pueda recortar los tipos de interés antes de lo previsto.
Se espera que los datos gubernamentales que se publicarán el lunes en Japón muestren que el producto interior bruto real creció un 0,4 % entre octubre y diciembre con respecto al trimestre anterior. Esto se compara con una contracción del 0,6 % entre julio y septiembre. Los economistas esperan que tanto la demanda interna como la externa respalden el crecimiento en el último trimestre de 2025.
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