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IRPF

El detalle que miles de contribuyentes olvidan revisar antes de confirmar el borrador de la Renta y que puede costarles cientos de euros

El borrador de la declaración de la Renta es un documento que se elabora para cada contribuyente a partir de los datos económicos facilitados por terceros

Una persona hace la declaración de la Renta Eduardo ParraEuropa Press

El borrador de la declaración de la Renta, en palabras de la Agencia Tributaria, es un documento que se elabora para cada contribuyente "a partir de los datos económicos facilitados por terceros" para ayudarles a la confección de la declaración del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF).

Muchos contribuyentes deciden confirmar el borrador sin revisar todos los datos, convirtiendo esa propuesta provisional en la declaración oficial para rendir cuentas con Hacienda lo antes posible. No obstante, esta decisión puede hacer que una persona pague más de lo debido.

El detalle que más se pasa por alto no suele estar en las deducciones ni en el resultado final, sino en la casilla de rendimientos del trabajo y, en concreto, en las retenciones aplicadas. Y es que Hacienda no elabora el borrador desde cero, sino que lo construye con la información que le envían terceros, como empresas, bancos u otras entidades. Por ello, puede haber datos incompletos o incorrectos si esos terceros no comunicaron la información correctamente o a tiempo.

Además, el borrador puede no incluir algunos datos personales o familiares del ejercicio que se declara, y es el contribuyente quien debe introducirlos antes de validarlo, puesto que Hacienda solo incluye la información que tiene disponible. De hecho, un alto porcentaje de borradores contiene errores a favor de Hacienda que no benefician al contribuyente.

Uno de los problemas más frecuentes se produce cuando el trabajador ha tenido varios pagadores durante el año. Cada empresa calcula la retención de IRPF únicamente en función del salario que paga, sin tener en cuenta otros ingresos del trabajador. Esto puede provocar que las retenciones totales del año sean inferiores a las que corresponderían según el tramo de IRPF, lo que suele traducirse en que la declaración salga a pagar.

Otro punto clave es el Modelo 145, el documento mediante el cual el trabajador comunica a la empresa su situación personal y familiar para calcular correctamente la retención de IRPF. Si estos datos no se actualizan —por ejemplo, tras un matrimonio, el nacimiento de un hijo, una separación, una discapacidad o un cambio de domicilio— la empresa aplicará una retención incorrecta. Esto puede suponer que el trabajador haya pagado de más durante todo el año o, por el contrario, que haya pagado de menos y tenga que regularizar después en la Renta.

También existe el problema de que las retenciones practicadas no aparezcan en los datos fiscales. Esto puede ocurrir, por ejemplo, en el caso de autónomos o trabajadores que emiten facturas con retención. Si el cliente no ingresó esas retenciones en Hacienda, el contribuyente deberá solicitar el certificado de retenciones y pedir que se corrija el error, además de incluirlas correctamente en su declaración.