Opinión

Los empleados que cobran el paro

La cifra de desempleo en España supera en realidad los tres millones de personas si se tienen en cuenta a "los excluidos del paro registrado", como apunta la CEOE

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Yolanda DíazEuropa Press

Blaise Pascal (1623-1662), matemático, físico y teólogo católico francés, autor de los Pensamientos, defendía que «todas las cosas ocultan algún misterio». Nunca pudo imaginar que, cuatro siglos después, las estadísticas del paro registrado en España supondrían una nueva confirmación, repetida con monotonía, de su aserto.

En España hay, según los datos oficiales publicados ayer correspondientes al mes de febrero, un total de 2,44 millones de personas desempleadas, mientras que el número de cotizantes –hay bastantes duplicados e incluso triplicados por tener varios trabajos– alcanzó los 21,7 millones, 97.004 más, de los que se ha apresurado a presumir el Gobierno. También de que la cifra oficial de parados es la menor en un mes de febrero desde 2008.

La vicepresidenta y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, en busca de futuro político, y su equipo no quieren ni oír hablar de que, en realidad, hay más de tres millones de parados, "si se tiene en cuenta a los excluidos del paro registrado", como apuntaba también ayer la patronal CEOE. Entre esos figuran, de forma destacada, las personas que cobran el subsidio de paro pero a las que las estadísticas no consideran desempleadas y que, en más de diez provincias, son más que los parados oficiales, según los datos del Servicio Público de Empleo Estatal, expurgados por el diario "El Economista".

Todo un misterio estadístico-político, que tiene un nombre: «fijos discontinuos». También tiene algo de misteriosa la magnitud del absentismo, el fenómeno que provoca la ausencia diaria de más de un millón de trabajadores, por distintas razones, de sus puestos, ya sea con presencia física o por teletrabajo.

Hay empresas, sobre todo industriales, que tienen identificada la práctica de que alrededor de un 10% de los empleados, tres o cuatro meses después de conseguir un contrato estable, enferman y sufren patologías de largos tratamientos, como depresiones. A todos hay que unir los absentistas de víspera de puente y de lunes; también son legión.

Y otro misterio es que, con 2,5 millones de parados oficiales y más de tres millones reales, haya empresas que no encuentren trabajadores, y no porque ofrezcan salarios muy bajos. Todo oculta algún misterio. ¡Qué razón tenía Pascal!